Senador y promotor de la lectura
Raúl Héctor Campa García
Miércoles 10 de Diciembre de 2025

“Libro cerrado, no saca letrado”: Lope de Vega, poeta y dramaturgo español.

“Libro abierto y no leído, tiempo perdido”

 

Este inicio de semana, se divulgó la noticia que el Senador de la República, Adán Augusto López, en un “gesto altruista, generoso pues”, obsequió miles de libros a sus compañeros congresistas, un libro de un solo “autor”, el último libro que ha escrito – de varios, dicen- el expresidente (o actual ¿presidente ex officio?, que despacha en una hacienda lejana), titulado: Grandeza. Que, por cierto, ya amenazó con salir a defender la democracia y el buen gobierno de “la mejor presidente del mundo” y evitar un “golpe de estado”. ¡¡¡AHH jodido!!!, ¿qué sabrá el mesías, que no sepa la Señora Presidente? Porque, los anteriores ¿lo sabían todo?

Una breve glosa del libro Grandeza, su autor, “trata de reivindicar la grandeza cultural de México, en especial la historia prehispánica, […]busca desmantelar la historia que los conquistadores inventaron (¿?) y cuestionar la “propaganda negra” que justificó la esclavitud y los mitos de sacrificios de sangre y canibalismo […]. (Fuente: Velázquez, José Andrés. Reporte Índigo. 1 de diciembre de 2025 e internet).

El presidente “convertido en historiador” intenta reinventar la historia, escrita por excelentes historiadores tanto extranjeros, como por reconocidos historiadores mexicanos y de algunos religiosos que vinieron a evangelizar a las entonces NACIONES (o pueblos originarios), que estaban asentadas en el antiguo territorio nacional. En especial, en Mesoamérica: olmecas, mayas, toltecas, aztecas, zapotecas, teotihuacanos, mixtecas, y parte del centro y Sudamérica, etcétera.

Uno de estos grandes historiadores fue Don Miguel León Portilla, cuya serie de libros, son fundamentales para entender la rica y compleja historia de México, desde sus civilizaciones prehispánicas hasta la época de la colonia; algunos de sus libros: La visión de los vencidos, México-Tenochtitlán: su espacio y tiempos sagrados, Cartografía y crónicas de la antigua California (donde se aborda, también, la labor de los jesuitas en estas regiones), etcétera.

No cabe duda, como bien menciona Elena Garro (novelista mexicana- Puebla 1916. Cuernavaca 1998), en su obra Recuerdos del porvenir: “Cada seis años La Patria cambia de apellido”.

Cada presidente, en turno, intenta reinventar la patria. Tal parece que es parte del síndrome de la broncemia, con que se contagian algunos presidentes, pensando en “lucir su busto de bronce en un pedestal” en un parque o en alguna rotonda (vial) y no pasar desapercibido por la historia. Quizás como dijo el periodista y escritor Renato Leduc: Querrán un Busto puesto en un pedestal en algún parque de la ciudad de México, “donde los caguen las palomas y lo orinen los perros”. Eso le pasó al busto de Leduc, que está en un parque de la Colonia José Toriello Guerra, de la Delegación Tlalpan. Fue profeta en su futuro… varias veces me percaté de esto, cuando residí dos años en la CdMex. (1916-1918).

Pero volviendo al “esplendido regalo” del Senador (ahora morenista, pues tiene su historial de PRIista y otros renglones torcidos más), me pregunto ¿Cuántos de estos congresistas, oficiales al régimen actual, leerán tan “valioso regalo”, si no son capaces- algunos- de leer los mamotretos de las reformas que se le han hecho a la constitución y votan a la indicación oficial? (O sea, esto último, parodiando la canción de Juan Gabriel -qdep: “No, no te preocupes por mí (México), que todo sigue igual como cuando estabas tú (PRI)”.

Si el costo del libro (de 600 páginas o más) es arriba de $600.00; aunque al decir del Lic. Ganadero (de reses y de dinero), que los compró en oferta. ¿Será? Pero según comentócratas televisivos, se dice que la cantidad de libros obsequiados rebasa el sueldo de tres años de “ejercicio” de sus funciones legislativas. A caón dijo Catón.

Con esta masiva venta del libro del expresidente, está punto de convertirse en un Best Seller y quizás “sea merecedor del Nobel de Literatura” o de perdida, como los demás libros que dicen que ha escrito el señor de la lejana hacienda, los adeptos al “4teatrerismo” estarán, si leen, ellos ante un “VER-SE-LER”, tan siquiera.

Bravo, por el Senador que se ha convertido en un promotor de la lectura, pero algunos (congresistas), no leen ni la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. Con honrosas excepciones que son asiduos de buenas lecturas, si en México, actualmente el promedio de lectura es de 3.5 libros por año ¿Cuántos libros-buenos- leerán nuestros ilustres políticos? O ¿Usarán las Tablet en el congreso, para ver los partidos de futbol? Sin agra a un enamorado y dadivoso congresista. ¿Será el mismo que regaló libros? Sépala…

Raulhcampag@hotamil.com 

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