La tarde noche del pasado domingo siete, el espíritu navideño se paseaba a sus anchas por el espacio público en busca de alegría y solaz esparcimiento en su honor. Buscó en varias dimensiones (sin conseguirlo) el clásico árbol de Navidad, con esferas, adornos colgantes en la parafernalia tradicional, y una estrella de esperanza que motiva la fraternidad de los pueblos, signos característicos de tradiciones ancestrales navideñas, pero solo encontró desilusionado, tiras de luces convergentes en un triángulo que dibuja fantasmal y grinchescamente un esqueleto simulado de un árbol de Navidad que brillará en la noche pero en el día descansara en la indiferencia pública.
En fin dice el hipotético boletín, “este intento de árbol comparado con el árbol que se puso en 1957 es sinónimo de progreso, según estadísticas registradas en los anales políticos a la mano, signo que vamos avanzando para mejores pizcas” (en alguna parte he leído el símil).
La tarde-noche tendió su manto, los últimos rayos de luz de una bella tarde dominical se negaban a partir, un evento así valía la pena.
En la primera media etapa del siglo pasado era tradicional, las bandas militares ofrecieran serenatas a los pueblos de su comarca, los domingos pueblerinos se llenaban de fiesta, las mujeres vestían su mejores galas y el flirteo enamorado buscaba inspiración en una sonrisa después de misa. La banda militar en apretado quiosco deleitaba con marciales y románticas melodías remembrando, más allá de corcheas, fusas y semifusas, el recuerdo de épicas, y amorosas batallas.
Hoy no había al frente quioscos ni balcones, pero si atentos una audiencia ávida del maná cultural que fortalece espíritus, tranquiliza el stress público que no figura en estadísticas oficiales más allá del entretenimiento que convoca un conjunto musical como La Brissa.
Batuta al aire, el estratega conductor convoca a empuñar las armas musicales al alcance, en la lucha incesante entre la cultura y el consumismo político que motiva la ignorancia cultural. La marcha de la secretaria de la defensa (Abre la contienda del esperado concierto) perfectamente ejecutada nos llevó a los campos de batalla que seguramente motivaron la inspiración en los hechos heroicos de la patria, en sus notas recorrimos las luchas que formaron nuestro espíritu republicano, nuestro amor a la patria, el respeto a nuestros héroes, la cultura cívica desdeñada por políticos ávidos de indulgencias.
Ante nos, 27 soldados de nuestro glorioso ejército nacional, cambian sus armas de defensa por instrumentos que emiten convocatorias de paz y amistad y lo hacen sembrando sentimientos positivos en surcos llenos de llanto y desesperanza, invocando con su perfecta actuación profesional la esperanza de un México mejor para nuestros hijos.
Gabriel Ruiz se hizo presente con su “amor, amor, amor nació de ti, nació de mí, de la esperanza” … uniendo sonrisas, apretones de manos, recuerdos entre quienes comulgan sentimientos.
El espíritu navideño contoneó su alegría con melodía en su honor, las campanillas nos invitaron a un “viaje en trineo” "Sleigh Ride" de Leroy Anderson que invitaba a olvidarnos de estadísticas que nos quitan el sueño y la tranquilidad. Esbozamos sonrisas y solo nos faltó gritar el jojojo de alegría. La melodía brillantemente ejecutada por veintiocho valientes ejecutantes bajo la dirección técnica implacable del segundo capitán José Ángel Rodríguez Chávez quién magistralmente convoca al merecido aplauso general, resaltando sin duda el primer trompeta y el flautín.
Siguió un tema de María Carey relacionado con el amor, luego una magnifica pieza musical del sur del país llamada Mezcalli, un intento fallido de congraciarse con el público con la “Yaquesita” se cometió el error de bajarse del templete la cantante y el micrófono ya no le funcionó, aun así el público respetuoso brindó acalorado y merecido aplauso, se preparaba ya la siguiente melodía cuando, el imprudente manejador de imagen o quien resulte responsable, interrumpió el concierto para la entrega de un diploma oficial a cargo del C Presidente municipal, la selfie invertida donde salga el público (muy importante), ¿foto con la banda?, para nada (no votan aquí) y bajaron a los músicos (ignominia ajena) porque el encendido no podía esperar (émulos de Fox: ¡tocan y se van!).
¿Traer un banda de música desde Mexicali para tocar 6 canciones e interrumpirlos cuando el público pedía otra?
¿Quitarle al público ávido de cultura musical la oportunidad de escuchar una banda profesional por encender la luz de un esqueleto luminoso de árbol de Navidad y las fotos correspondientes?
Tiene razón el maestro Moncada (en algo parecido): No tienen… cultura. ¿No cree usted?