Que la Sociedad Sonorense de Historia celebró 50 años de sus simposios, han dicho oradores e informadores de la prensa, lo cual es erróneo. En octubre de 1975 todo estaba listo para que el gobernador Carlos Armando Biébrich pusiera en marcha el primer simposio de historia de la Universidad de Sonora, pero cinco días antes de la fecha agendada, el sismo político provocado por los campesinos asesinados en Río Muerto arrasó al mandatario. La ceremonia de todas maneras se llevó a efecto; estuvo a cargo del gobernador provisional Alejandro Carrillo Marcor a quien acompañó el rector Alfonso Castellanos Idiáquez.
Este simposio, el que organiza la Universidad, es el que ha cumplido medio siglo. El primero que estuvo por completo a cargo de la Sociedad Sonorense de Historia se celebró en 1988, es decir, lleva 37 años.
Sería ocioso explicar las razones por las que la SSH decidió crear su propio simposio. A estas horas poco interesa a buena parte de los que andan en la danza de las inauguraciones, incluido el gobernador Durazo, hacer precisiones, pero por tratarse de información histórica al menos los profesionales de la materia deberían hacerlo.
En aquel tiempo, los directivos de la SSH llamaron al licenciado Juan Antonio Ruibal (DEP), que por breve lapso fue director del Departamento de Historia de la Uni, para que aclarara el punto, lo que hizo con toda franqueza. Yo estaba presente en esa asamblea.
Los dos simposios atraían mucho público y hubo dos gobernadores que hacían acto de presencia de modo constante: Luis Encinas y Samuel Ocaña García. Es curioso que el público fue disminuyendo a medida que el simposio, el de la Universidad, traía más especialistas y proponía temas más complejos, digamos, para expertos.
Pero hay que reconocer que en los primeros años fue mejor la difusión del evento y que disponían de espacio cedido por los periódicos importantes. En fin, no se pide mucho ahora a los aficionados a la Historia: sólo que no se hagan bolas.
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