Aunque no será ésta la primera vez que el Congreso del Estado premia a mujeres empoderadas, confieso que la palabra empoderamiento me sonaba un tanto cuanto agresiva, y pasaba con indiferencia sobre las notas periodísticas respectivas. Pero este año descubrí a cinco damas cuyos méritos cívicos admiro, y cambié de opinión. Son mujeres que justifican a plenitud la creación del premio. Las mencionaré por orden alfabético.
Irma Arana fundó hace más de 30 años la revista Yuku Jeeka, que hace buen rato rebasó las cien ediciones. A través de este medio y de manera personal, además de haber publicado sus poesías, ha luchado Irma por difundir la literatura y las artes plásticas que produce el Valle del Yaqui. La Casa de la Cultura lleva su nombre.
Armida Bernal Reyes emprendió su oficio periodístico en plena y muy hermosa juventud, Ya era hora de que se le premiara la constancia con que llegó a dominar el arte de la comunicación en medios impresos y electrónicos
Amelia Iruretagoyena Quiroz es académica que en fecha reciente estuvo en la lista de finalistas que aspiraban a la rectoría de la Universidad. Los boletines de prensa indican con una palabra encerrada entre paréntesis: (política) la fuente de su premio, pero esa clasificación se presta a interpretaciones erróneas. No se refiere la palabra a política electoral sino a otros niveles que buscaré la oportunidad de explicar.
La profesora Blanca Rosa López Martínez ha dado frutos exquisitos en el campo literario y es admirable su labor de cronista y el amor a su comunidad, Tónichi. Fui afortunado en haber ingresado a Escritores Sonorenses A. C. cuando ella desempeñó la presidencia del grupo. Sus compañeros le ofreceremos un convivio la semana que comienza.
Martha Patricia Patiño Fierro, licenciada en Economía, fue diputada local por el PRD en la LVII legislatura. Se desempeñó con inteligencia y señorío Quien se perfilaba para la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, captó sus aptitudes y la llamó a colaborar en su equipo. En Ciudad Obregón ha brillado en la docencia.
Estas cinco mujeres no son las únicas empoderadas, sino las que, como periodista, han sido objeto de mis observaciones Queda tela de donde cortar.
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