El Concurso del Libro Sonorense comenzó oficialmente en 1944 pero al Gobierno del Estado le ganó la flojera y dejó de publicar, como era su obligación, al menos una obra al año. El certamen murió en 1967. Lo revivió el gobernador Félix Valdés más de 20 años después con un premio en efectivo de 3 mil pesos para cada ganador. Cuando la gobernadora Pavlovich asumió el poder, en 2015, el premio había llegado a 30 mil pesos. Claudia arrancó el aplauso de los literatos al incrementarlo en 100%. Sonora puso el ejemplo a otras entidades federativas: ¡60 mil pesos al ganador!
¿Se quedaría tranquilo así el gobernador Alfonso Durazo? De ninguna manera, ordenó incrementar el premio en algo más de 400%: ¡250 mil pesos para cada uno de los seis premiados?
¿Este gesto demuestra amor a la cultura por parte del nuevo mandatario? No, no, al contrario, demuestra su ignorancia de los apremios culturales de los sonorenses. Durazo se condujo como uno de esos políticos de pueblo que intenta deslumbrar ingenuos fingiendo que lo que da es “mucho” pero sin prever los efectos.
¿A cuánto ascendió el apoyo que dio a los artistas plásticos, y a los coreógrafos y bailarines, y a los actores, y a los dramaturgos, y a los fotógrafos y a los músicos? A nada. Cero para ellos. Y eso que para pagar a los ganadores del concurso de 2024 pasaron meses. ¿Cuánto seguirán esperando los de 2025? Ni siquiera han dado a conocer sus nombres.
Otro dislate es el concurso de historia “Samuel Ocaña”. Se reciben trabajos breves de cualquier suceso acaecido en Sonora, sin que haya relación de unos con otros, de modo que difícilmente integrarán un libro de historia útil. Pero cuando prometen, en la convocatoria “publicar” las obras premiadas, entienden por “publicar” sólo “digitalizar”. Hasta ahí llegan los alcances del gobernador. Ni crean los premiados que les publicarán sus escritos en libro, lo que se llama un libro, eso que puede adquirir cualquier sonorense.
¿Y hasta dónde llega el efecto de haber eliminado la Feria del Libro de este año?
Es ésta una historia larga e interesante. Aparte de algo canallesca.
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