Una gran cantidad de escombros se vierten diariamente en los manglares de Miramar.
Este ecocidio, realizado a la vista de todo mundo, es una operación insistente de José Mora, “apoderado” de ese lugar, que insiste en ganar terrenos al mar para comercializarlos.
Se dice que cuenta con la complicidad de autoridades que deberían detener su negativo actuar.
La afectación al equilibrio ecológico es incalculable y mientras las autoridades responsables hacen foros y reuniones donde se aplauden entre sí, este atentado continúa impune.