Los legisladores morenistas sacaron anteayer la aprobación, en sesión nocturna, de la nueva Ley de Amparo promovida por la presidenta Sheinbaum. Se le han reconocido varios aspectos positivos pero también uno muy preocupante: que quedaría sin efecto la prohibición de aplicar la ley retroactivamente.
La prohibición, consagrada en las primeras líneas del artículo 14 de la Constitución General ha sido, desde que entró en vigor ésta, hace más de cien años, la tabla de salvación para miles de procesados.
Que la Constitución prohíba la retroactividad quiere decir que si se acusa al ciudadano por hechos cometidos cuando no había ley que los castigara, no puede ser sentenciado con base en una norma que ahora los sanciona pero no cuando aquellos hechos se realizaron.
La modificación haría obligatoria la aplicación de la nueva ley.
MORENA y sus aliados no deben empeñarse en ganar este punto a la oposición sólo por interés político; la obligación de todos los legisladores, cualquiera que sea el partido en que militan, es actuar en beneficio de los ciudadanos. Ojalá que así procedan, enderezando lo que está chueco.
2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA
El encargado de recortar las noticias de una agencia internacional que llegaban al teletipo de “El Sonorense”, aquella tarde del 2 de octubre de 1968, no hizo caso de una que mencionaba, sin muchos detalles, un choque callejero con soldados. No puedo asegurar que le hubieran dado al director la orden gubernamental de que omitiera lo de Tlatelolco, ya que lo sucedido no podría ocultarse más que por horas.
La escritora Elena Poniatowska cuenta, en uno de sus libros, que esa tarde y noche recorrió las avenidas Lázaro Cárdenas (Eje Central) y Reforma, preguntando a los peatones qué sabían de lo ocurrido en el mitin, y nadie parecía estar enterado.
No olvido el alcance de la represión, ni lo que vi directamente el 2 de octubre de los años que viví en el edificio Tamaulipas, a pocos metros de la plaza de la masacre: familias que iban a velar en el sitio en que había muerto el hermano, el hijo estudiante. Una vez dejaron dibujada en el piso la silueta del asesinado en la postura que tenía al exhalar el último suspiro. Hoy se antoja pensar que fue un experimento antes de Gaza.
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