Concluyó en Hermosillo el XXI Festival de la Palabra, que durante los años anteriores se anunciaba como “Encuentro de los que escriben con los que leen”, pero en esta ocasión lo cambiaron y apareció como “Encuentro de quienes escriben con quienes leen”. Debe haberles parecido más bonito a los organizadores, aunque el sentido gramatical es el mismo.
En los primeros veinte años de este festival se ofrecía el reconocimiento a un escritor. Yo tuve el honor de recibirlo en 2019. En años recientes dan al menos dos reconocimientos, y ahora fueron tres: para la guapa Esther Gracida, que produce literatura de niños y para niños; Rosina Conde, escritora de bien ganado prestigio nacional, y doctor Juan Enrique Ramos Salas, ensayista prolífico.
Aspectos a criticar (para mejorar): que con tal de ofrecer una lista muy larga de participantes, se aceptó a todos y se hizo necesario celebrar el festival, al mismo tiempo, en cuatro espacios diferentes lo que desequilibró la asistencia de público en algunos de esos espacios. Esto fue motivo para que el muy querido amigo, poeta y editor Federico Corral protestara en tono airado pues le dejaron unas cuantas personas en su primera y principal. Intervención. Hay que esmerarse en la atención de los visitantes.
Vino a participar la escritora cajemense Mara Romero, alma y motor del festival “Bajo el asedio de los signos”, que sin duda ya tiene fecha de celebración. Informó que el otro impulsor de “El asedio”, Juan Manz, anda en Europa. No me extrañaría que regrese con la noticia de que por allá lo reconocen como buen poeta. Si han conquistado lectores en China y en la India señoras poetas de Hermosillo, ¿por qué no en Francia o Hungría, un literato del Valle del Yaqui?
Para Mara Romero debió crearse un premio especial pues se conserva tan hermosa como cuando la conocí en los años noventa en Ciudad Obregón y como la seguí (sin alcanzarla) en el Festival Ortiz Tirado en Álamos.
Por lo que me toca, preparo un ciclo de cuatro charlas para octubre próximo, con el fin de crear al Lector Profesional. ¿Qué es eso? Ya les iré contando.
carlosomoncada@gmail.com