Este sábado terminé la novela “El hablador”, de Mario Vargas Llosa, que a la par me dio enseñanza y entretenimiento. No obstante mi admiración por este gran escritor peruano-español –admiración que evidencia una docena de sus obras en mi biblioteca--, no la recomiendo a mis lectores en general sino sólo para quienes son ya lectores profesionales.
Para comenzar, “el hablador” no es, como podría creerse a simple visto, un tipo chismoso que intriga y difama con lengua venenosa (¡que nadie se ponga el chaleco!), sino un miembro de una de tantas tribus que conserva el Perú: la de los machiguengas, que sin periodicidad determinada va contando historias de aldea en aldea. Toca todos los temas que acuden a su magín y aunque habla durante horas y horas, los demás, varones y mujeres, lo escuchan con atención e interés.
Vargas Llosa incursionó en diferentes épocas los bosques de los machiguengas acompañando a misioneros y etnólogos y se hizo amigo de una pareja que vivió muchos años con aquellos indígenas y tuvieron la oportunidad de conocer a dos “habladores”. Las historias que éstos relatan constituyen el cordón umbilical que ha mantenido unida a la tribu en sus creencias y tradiciones.
Naturalmente, el insigne peruano, “hablador” también, puesto que vive para contar historias, se identifica con los narradores machiguengas y crea dos o tres episodios con la peculiar mitología de sus colegas de siglos atrás, incluidas ciertas modalidades sintácticas que les imprime un ritmo de plática y un aire de hechizo.
Los numerosos nombres de dioses, comenzando por la Luna y el Sol, de tribus, de ríos, de plantas (por ahí anda el barbasco, nombre conocido en Sonora el pasado siglo) y árboles, hace pesada la narración, pesada para un lector no profesional. Como novela, es ficción, pero la información que la sostiene es fruto de consultas de expertos y documentos que alimentaron la obsesión del literato.
Yo estoy bien satisfecho de haberla leído, pero no comprometo a mis lectores a que la lean ni les recomiendo que no la lean. Ahí ustedes decidan.
Carlosomoncada@gmail.com