El 21 de octubre del año pasado las cámaras del senado de la república captaron el momento en que Alito Moreno, el dirigente sin militantes del PRI (a nivel nacional, dice él ) se levanta de su escaño y por quítame estás pajas encara soez y pendencieramente al presidente de la directiva senatorial Genaro Fernández Noroña. No solo apunta con el dedo índice a Noroña sino que se lo coloca en el pecho al tiempo que le lanza amenazas.
Ya anteriormente a estos hechos, la gobernadora de Campeche Layla Sansores había dado a conocer una serie de audios, llamadas telefónica para ser precisos en el que, independientemente de si era o no ilegal la forma en que se habían captado lo que ahí se escuchó fue la intervención de un hampón, un auténtico jefe de una banda delincuencial, un criminal a toda prueba dando indicaciones con un lenguaje de la más baja estofa, con las que, entre otras cosas le instruía a sus subordinados que exigieran dinero y materiales a sus proveedores a " los que había que mandar a chingar a su madre antes que pagarles"'. En otras de estas grabaciones daba clases de cómo tratar a los reporteros que cubrían sus giras como gobernador en Campeche; " a estos cabrones no hay que matarlos a balazos , hay que matarlos de hambre" , solía decir.
Estos mismos audios revelaron su modus operandi como gobernador del estado y la forma en que el futuro dirigente nacional del PRI lavó dinero en cantidades industriales, además de una infinidad de delitos que lo hacían candidato para mandarlo directamente a prisión.
Solo que había un ligero impedimento. En los tiempos en que se hicieron públicas tales fechorías el tipo despachaba como diputado federal y por tanto había que empezar por denunciarlo ante la FGR de Gertz Manero y de ahí, iniciarle un juicio de procedencia a efecto de despojarlo de su fuero como legislador para poderlo procesar penalmente.
Los delitos ahí estaban, no había la menor duda.
Por esas extrañas cosas que se mueven en torno de acuerdos políticos por abajo y por arriba del agua, se dejó correr el tiempo y Alito y sus atrocidades quedaron impunes.
Ayer, Bandalito Moreno la volvió a hacer pero ahora con todos los agravantes: premeditación, alevosía y ventaja.
La intención es muy clara. Se trataba de reventar la sesión de ayer haciendo el uno dos, Moreno y la señora Téllez.
Muy pocos lo habrán notado Pero en la intervención de la senadora ésta pone oídos sordos a los llamados del presidente de la Mesa Directiva, el señor Fernández Noroña y éste le precisa que, de plano, ella está en la libertad de hacer lo que quiera ya que no está dispuesta a aceptar los llamados al orden.
Tiempo después, ya para cerrar la sesión, Noroña pone a consideración la propuesta de panistas y priistas de conceder diez minutos más a la ya de por si acalorada asamblea, propuesta que no fue aceptada por la mayoría lo que hace que Alito, al igual que lo hizo el año anterior llega ante Fernández Noroña que está de pie, al igual que todo el senado cantando el himno nacional y lo increpa para reclamar el hecho de que no se permitiera los diez minutos solicitados por la bancada del PRI y el PAN. Fernández Noroña, según explicó en rueda de prensa le pide que le permita un momento y sigue con la interpretación del himno. Una vez terminado el acto cívico, Alito vuelve a la carga y en medio de improperios y empujones vuelve a reclamar por el mismo asunto. Según se muestra claramente en los diversos vídeos que me tocó ver y analizar, las agresiones inician por parte de Hamponcito Moreno en contra de Fernández Noroña, la diputada Dolores Padierna y un trabajador del senado que, por lo visto fue quien salió más afectado pues, como se pudo observar en todos los videos éste es colocado en el piso con salvaje empujón que le propina el legislador tricolor, empujón que lo llevó al piso, situación que aprovecharon cobardemente Alito y sus secuaces para agredirlo a patadas estando éste tendido en el suelo .
La intención de Alito y corifeos es muy clara: demostrarle al mundo y sobre todo a los Estados Unidos que México ha llegado ya a tiempos ingobernables y que los legisladores están siendo objeto de una persecución política lo que hace más que necesaria la intervención que a gritos, han estado pidiendo priistas y panistas a través de ya saben quién.
Ahora la gran pregunta va encaminada a lo siguiente: le van a volver a permitir al Enterrador de la Comarca que siga haciendo de las suyas o se tendrán que esperar a que Alito cumpla la amenaza hecha ayer en el sentido de que sus huestes, acompañados de obreros y campesinos y la ciudadanía en general se harán presentes en las instalaciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a efecto de reventar la sesión solemne en que los nuevos integrantes de la misma estarán rindiendo protesta.
Obreros, campesinos, gente del pueblo, leíste bien lector, de todos ellos se hará acompañar el campechano para impedir la toma de protesta de los nuevos magistrados, jueces y ministros de la Suprema Corte.
De veras, Alito Moreno no se ha dado cuenta de que el tema de las grandes masas y el acarreo ya desaparecieron en el lenguaje del PRI y no es precisamente por arrepentimiento y honestidad sino por una contundente razón; al PRI ya no hay quién le crea. Tan contundente es ésta razón que desde aquí de Sonora, yo le hago un reto al campechano.
Si logra reunir arriba de cinco mil gentes en el acto en que pretende " reventar" la ceremonia de toma de posesión de los nuevos juzgadores, yo dejo de hacer estos apuntes y me voy a las afueras del Cine Cajeme a vender péchitas en escabeche. Sugerencias y comentarios; premiereditores@hotmail.com.