El buen juez por su casa…
Carlos MONCADA OCHOA
Domingo 24 de Agosto de 2025

“Los siete pecados de la capital” llamaba el profesor Carlos Hank González, cuando era regente de la Ciudad de México, a los siete grandes problemas que traían de cabeza a gobernantes y gobernados. Entre los siete figuraba, desde luego, la escasez de agua para los seres humanos que vivíamos allá amontonados.

Una de las varias estrategias que puso en juego el gran político fue imponer la obligación de los funcionarios, altos, medianos y modestos de su gobierno, de ir a su fuente de trabajo observando dónde había fugas, anotaban la dirección precisa y lo reportaban al organismo operador del servicio del agua que, a su vez, estaba obligado a remediar la fuga ese mismo día.

Me entero de que en el Ayuntamiento de Hermosillo se ha puesto en marcha el programa “El buen juez por su casa empieza”, que obliga a los funcionarios y empleados de la Dirección respectiva no sólo a sermonear a los usuarios para que mantengan las tuberías y llaves en perfecto estado, sino, sobre todo, a dar el ejemplo a los demás con el escrupuloso cuidado de sus propias llaves y tuberías..

Yo entresaco de mi costal de recuerdos aquella estrategia de Hank González por si las autoridades locales consideran que puede agregarse a la que aquí se estrena.

 

CÓMO HACER LLOVER

A propósito del mismo tema, después de padecer un tan largo periodo de sequía, di con el secreto para hacer llover en Hermosillo.

Del medio día en adelante se pone uno a observar el cielo, si las nubes son pocas o numerosas, de qué forma y tamaño, un tanto negras o blancas y sonrosadas, la fuerza y dirección del viento. Uno examina esos factores dos veces, tres o más, pues los arbolitos y macetas de casa piden agua a gritos.

Finalmente, cuando comienza a caer la tarde, toma una decisión: riega las plantas que con el movimiento satisfecho de sus ramas y el aroma a tierra mojada lo agradecen. Anochece. Uno se enfunda en su piyama favorita, dice sus oraciones, apaga la luz, y cuando el sueño comienza a llegar, bienhechor…, ¿Qué ruido es ése? ¡Está lloviendo a cántaros!

El procedimiento no falla.

carlosomoncada@qmail.com

 
 

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