Impuestos municipales y sueldos de funcionarios en el viejo Cajeme
José Escobar Zavala
Lunes 18 de Agosto de 2025

Antaño los impuestos y las cargas impositivas se elevaban a cada rato como sucede en la actualidad. Esto se explica claramente en el presupuesto de ingresos de 1940, donde se asienta, en el Artículo segundo, que todo lo que se entiende por productos, derechos, impuestos, aprovechamientos y participaciones “se hará de acuerdo con la Ley Orgánica del Sistema Fiscal Municipal de fecha 27 de Junio de 1932”. Cuando menos existe la certeza de

que en ocho años no se incrementaron en el Municipio de Cajeme los impuestos.

En el rastro de las personas que introducían semovientes al corral o interior del inmueble, pagaban por cabeza veinticinco centavos al día. El degüello por cada cabeza de ganado vacuno costaba cuatro pesos; por cabeza de ganado porcino, dos pesos y por ganado lanar o caprino, un peso con cincuenta centavos. En las comisarías todavía la tarifa era mas baja, tres pesos por ganado vacuno y un peso por ganado porcino. Por la expedición de copias certificadas de títulos de propiedad de solares, el Ayuntamiento cobraba veinte pesos por cada lote.

Por lo referente a expendios de cerveza, la licencia de apertura se tasaba en diez pesos, y en veinte para los giros que combinaban la cerveza con otro tipo de bebidas alcohólicas. Los cargadores para ejercer sus actividades en la vía pública, pagaban anualmente al Municipio una cuota de tres pesos: los boleros, uno cincuenta. La licencia para conducir automóviles, por un año, costaba diez pesos; la de carretas: la de carretas: seis pesos, y la de bicicletas, cinco. Los dueños de perros de estima estaban obligados a ponerles una placa metálica numerada que expedía la Tesorería por la cuota anual de diez pesos. Tratándose de chihuahueños, el pago se negociaba y podía fácilmente quedar a la mitrad.

Cuando llegaban circos, la Comuna les cobraba de veinte a sesenta pesos por función, dependiendo de la categoría. Por serenata, el pago era de cinco pesos. En las salas de billares, el propietario por cada mesa de pool o carambola tenía que pagar de seis a diez pesos mensuales. (Los principales billares eran el “Salón Victoria”: de don Arturo Valenzuela, y “El Varadero” de don Manuel Miranda). El impuesto mensual a salones o casa de asignación oscilaba entre cien y doscientos pesos, las casas de cita, entre 75 y 150 pesos.

Los profesionistas cubrían las siguientes tarifas mensuales: médicos cirujanos y abogados, de diez a veinte pesos; dentistas, ingenieros y agentes de negocios, de cinco a diez pesos. La cuota mensual para los zapateros era de dos a diez pesos, los guitarreros y músicos ambulantes, de tres a cinco pesos; los barberos de tres a veinticinco pesos; y los salones de belleza, de cinco a veinticinco pesos.

Respecto a los sueldos, el alcalde ganaba 450 pesos mensuales, más cien pesos para gastos de representación; el secretario y el tesorero, 300 pesos, sin gastos de representación. El Oficial Mayor, 200 pesos y los empleados 120 y 90 pesos. El Síndico Procurador 240, sin derecho a dietas. El Jefe de Policía, 300 pesos; los sargentos 125 y los agentes 90. Los vendedores, 82.50 Hoy los tiempos han cambiado, pero todavía siguen ganando muy poco. “Los mandan a batear libre”.

 
 

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