Dentro de nuestro Folklore las peleas de gallos son el espectáculo señero de las tradicionales ferias que se escenifican en México, poniendo en primer lugar a la internacionalmente famosa Feria de San Marcos, en Aguascalientes. Para los turistas, venir y no disfrutar la emoción de un palenque es un pecado, algo así como ir a España y no asistir a una corrida de toros. La fiesta mexicana tiene en los gallos su signo de identificación.
En Ciudad Obregón, cuando se llamaba Cajeme, los primeros galleros de renombre fueron Miguel Montoya, cantinero; José Quintero, peluquero; Victoriano Díaz, abogado; y los comerciantes Eutímio Zavala Durán, Salvador Quintero y Apolonio Barraza.
Operaban en la clandestinidad, los fines de semana, ya que se trataba de un espectáculo al margen de la ley que sólo se permite mediante la expedición de permisos especiales de instancias afines a la Secretaria de Gobernación. Sin embargo, las autoridades siempre se han hecho de la “vista gorda” tal ves porque consideran, en el fondo, que esa restrictiva ley no tiene razón de ser.
A las jugadas promovidas por las personas antes mencionadas concurría, introduciéndose de “Trampa” un inquieto chamaco, Jesús Hugo Ruvalcaba Rangel, que en la actualidad cuenta con 75 años de edad y que hace 38 se convirtió en gallero profesional, reconocido en Tijuana como uno de los diez mejores galleros de México. En esa fiesta convergieron los mejores productores de gallos de nuestro país y de los Estados Unidos.
Don Hugo, que dejó su taller de carrocería en manos de sus hijos para dedicarse por entero a la cría de gallos finos de pelea, cuenta que ésta actividad le ha brindado múltiples satisfacciones y la oportunidad de relacionarse con personalidades de la política y del mundo de los negocios. Gracias a su amistad con su coterráneo, el general sinaloense Radamés Gaxiola, que fuera primer gobernador de Quintana Roo, pudo organizar en la residencia presidencial de Los Pinos, una jugada de gallos para deleite de la esposa del presidente Adolfo Ruiz Cortines y un numeroso grupo de miembros de su gabinete e invitados especiales. En ese tiempo su amigo el Gral. Gaxiola estaba a cargo de las guardias presidenciales.
De los galleros de la nueva jornada, según su expresión, le tocó convivir con Agustín “Chito” Olea Barrios, Benjamín Mariquita y Faustino Félix Escalante, a quienes proporcionó asesoramiento.
De tres años a esta parte, por quebrantamiento de salud, ya que a causa de diabetes avanzada prácticamente ha perdido el sentido de la vista, se encuentra alejado de los palenques. Considera que tiempo de que el Gobierno Federal modifique la legislación que prohíbe el juego de gallos, ya que se trata de una recreatividad entrañablemente ligada al folklore nacional. No se justifica para nada, agrega, el argumento o las razones n contra por parte de los organismos y sociedades protectoras de animales, porque se así fuera, entonces estarían vedadas en nuestro país las corridas de toros, y ya vemos que existen plazas a lo largo y ancho de la República, Además, en los gallos, la pelea es más pareja “y los galleros siempre salimos ilesos”