Bugambilias
Carlos Sánchez
Domingo 6 de Julio de 2025

Lección sin mesura. Belleza y resistencia van de la mano, el binomio perfecto. Puedo concluir que nacieron en tierra agrestes, casi en la punta del desierto (oxímoron que no lo es, pero que se intenta bajo riesgo). La diversidad en sus colores y la variación del componente de texturas. La plaga que nos ciega de tanta benevolencia y amistad. Un respiro en este sol permanente que nos acompaña sempiterno, incluso, en sueños. 

Caminar y al trote que no cansa las descubrimos sin buscarlas. Moradas, lilas, rosas, blancas, ¿se me escapan quizá otros colores de lindos cantos? Tienen la majestuosa maravilla de mutar al remedio del alma, allí cerquita del corazón, dentro del pecho. Si las manos sabias colocan en un recipiente con agua precisa bajo fuego, el té iniciará su ruta desde los labios hasta instalarse en el vientre, pero antes tocará el interior lentamente, generación de bienestar porque el calor de un té siempre será un vaho que nos acaricie. 

Luego vendrá la recuperación, el alivio en los bronquios, la desinflamación para que la enfermedad que es contención delíquido descienda y nos libere. Santo remedio en época de invierno, o cuando ya se asoma el otoño y la vulnerabilidad nos toma del cuello y nos pone a toser. Mejor, ni los jarabes benadriles o ambroxoles. 

Tiene su potencia lo que la naturaleza da, más allá de congraciarnos en la mirada, el destello de la estética que se vuelve una postal dentro del jardín, adherida la barda o el cerco. Silente, imperturbable salvo el devaneo ante las caricias del viento, tranquila se oferta y espera al llamado de las manos para que no sólo en una botella de cristal como florero improvisado resguarde con agua un puñado de flores en medio de la mesa que es el comedor. 

Quién sabe en qué pensaba al iniciar su viaje, desde su origen que es Sudamérica, Brasil y Perú, tampoco sabremos con certeza, pero imaginamos que, a la vuelta de los años, cuando ya las Bugambilias forman parte de nuestra cotidianeidad, que una vez unas manos lindas hicieron lo suyo, pusieron sus brotes dentro de un costal, se treparon al tren, juntos, lo que a la postre sería una planta, y el filántropo viajante que se dispuso a recorrer las vías para llegar a nuestro país. 

Esa puede ser la historia como consecuencia de la presencia de este ejemplar árbol arbusto que es parte del paisaje cotidiano en nuestra ciudad del sol. Benditos los pensamientos y decisiones que proyectan la repartición de la naturaleza, benditas las mujeres jardineras y los hombres cuidadores de la flora en nuestra región: el acto más noble y hermoso por antonomasia. La sombra que se edifica constante, la purificación del oxígeno para quienes habitamos el mundo y para quienes lo habitarán después. 

Si alguna vez el padecimiento respiratorio acecha, la opresión en el pecho y temperatura alta por consecuencia, un ramito de Bugambilias nos hará recuperar la paz del cuerpo, el sonido rijoso desaparecerá de a poco, y otra vez los latidos se encaminarán al deseo de vernos recorrer la urbe, y encontrar en esas aceras de la vida diaria, las postales más coloridas: moradas, rosas, blancas, lilas, ¿Algún color se me escapa? 

 

 

 
 

Copyright © 2006-2026. Todos los Derechos Reservados
InfoCajeme
www.infocajeme.com