Este 28 de junio celebramos el día del orgullo LGBT+ otras variantes.
Remembranza histórica de los disturbios de 1969 en el bar- pub Stone wall y la extensa lucha a través de los siglos por la libertad de conciencia, de igualdad, simplemente de Libertad.
La homosexualidad en ambos sexos (por ponerlos en uno solo) ha existido desde el comienzo de la humanidad, e incluso en el ámbito animal y vegetal, no he averiguado en el mineral.
En los estratos sociales de la antigüedad más próxima (50 años) tener un hijo o ser un homosexual, inclusive los epítetos de: joto, maricón, machorra y otros, eran usados de manera ofensiva y despectiva desde el ámbito social y mentalmente se segregaba a los involucrados en el tema.
Tener un hijo en esa antigüedad, era motivo de vergüenza y deshonor, había matrimonios fracasados, expulsiones familiares, muertes y suicidios en la condición referida.
La libertad se obtiene con sangre sudor y lágrimas, ha sido largo el camino, pero al final se ha conseguidos el derecho inalienable de ser libre.
Sin duda, soy un liberal que cree firmemente en la libertad, la igualdad y la fraternidad, sentimientos y derechos a los cuales todo ser humano debe cobijarse, sin importar el color, raza, religión y sexo.
En mi anterior colaboración para este medio digital titulado “El Jefe” visualizo gráficamente, la aceptación que debemos tener con nuestros padres, que, aún con todos los defectos del mundo, por cualquier razón, nos dieron la Vida.
Hoy el tema cual bumerang temático voltea la discusión ¿debemos los padres aceptar las inclinaciones sexuales de nuestros hijos?
¿Debemos avergonzarnos en nuestro honor público y social, al descubrir o ser notificado de ese estado emocional, físico y mental en alguno de ellos? ¿Debemos obligarlos a vivir en el closet por nuestra incomprensión y el qué dirán?
¿Aaceptaría usted que su hijo o hija en su caso, fuera: sicario, asesino, prostituta, explotador, dictador, pederasta ¿pero no gay?
¿Tendría usted el valor de preguntarse, cómo reaccionaria si tuviera un caso familiar así? ¿Se rasgaría la vestiduras y reclamaría desgracia divina por tal motivo.
Una cosa le digo querido lector, si existe, (como volcán) emergerá en cualquier momento, pero lo hará con el rencor de la incomprensión, del injusto eco de sus llamados de auxilio en la búsqueda por la libertad reprimida por las reglas sociales y familiares, y ese rencor inolvidable borra hasta las pruebas de ADN.
En lo personal, tengo mis propios puntos de vista sobre el mencionado movimiento y alguno de sus actores, géneros y conexos, pero en lo referente particular quiero decir que orgullosamente soy un padre de dos miembros del movimiento y satisfecho veo que su libertad no tiene nada que ver con los prejuicios sociales que nos han impuestos hipócritamente durante toda la historia.
Felicito a todos los que luchan por ser libres, iguales, por su derecho a existir y ser libres sin ataduras.
A todos ellos y a algunos de nosotros.
¡Feliz día del orgullo LGBT+!