¿Llegamos a los 50 mil?
Me gustaría saber si con la matrícula de este año llegó a 50 mil estudiantes la Universidad de Sonora. Yo ingresé a la Prepa en 1950 y creo que el total de alumnos no era todavía de mil, a pesar de que entonces la institución incluía la Secundaria y la Normal. Todo era más sencillo. Quienes iban en automóvil a dar clases o a recibirlas podían estacionarse en cualquier parte. No existía la calle Reforma; por ese rumbo nada más había zacate, guachaporis y cachoras.
Los lunes se rendían honores a la Bandera y se entonaba a coro el Himno Nacional antes de que se iniciaran las clases. ¿Se sigue celebrando esa ceremonia, al menos en uno de los campus fuera de Hermosillo o murió ya? Si ya no se realiza, propongo que se reviva. Imaginen cuánto crecería el prestigio de Sonora si se supiera que cada lunes 50 mil gargantas entonan el Himno Nacional.
Que nadie se ponga en plan simplón alegando que le daría pena mantenerse firme unos minutos ante la Bandera. Manifestar el amor a la Patria es cosa de hombres verticales y de mujeres de honda sensibilidad.
Díganme lo que quieran por lanzar esta idea. ¡Ustedes lo serán!
MI LIBRO PÓSTUMO
Mañana cumpliré un año más. Aviso a mis amigos y amigas que estoy y estaré fuera de Hermosillo para que no se molesten en llevarme serenata. Qué vergüenza me daría que cantaran las mañanitas ante ventanas y puertas que no se abrirían.
En el estudio de la casa de una de mis hijas doy los últimos toques a mi libro póstumo que, desde luego, no será póstumo hasta que me muera. Con la mayor discreción hablo ahí de mujeres, y con la mayor indiscreción, de periodismo y política. Relato en sus páginas las condiciones, no siempre favorables, en que escribí mis libros y las entrevistas que hice a gobernadores y fauna de acompañamiento, así como de las relaciones buenas, malas o pésimas, que tuve con los mandatarios de Sonora.
En el curso de los años le he caído gordo a algunos, pero no se los reprocho. Sé que doy motivos para caer gordo. Me harán el favor, los verdaderos amigos, de cantarme de despedida “No soy monedita de oro”. Seguiremos quizá con el tema Quizá.
carlosomoncada@gmail.com