Ante la carencia de calidad e interés por la selección tricolor, la enorme afición mexicana reclama opciones para divertirse con este pasatiempo considerado el más popular en este país.
Y ahora lo ha encontrado en la Copa de Oro, no por la ínfima calidad de este torneo tercermundista sino por la irrupción de los dos comentaristas de tv más populares, Cristian Martinoli y Luis García, en el Youtube, la plataforma donde ahora transmiten los partidos de la selección mexicana no in situ sino desde la comodidad de un improvisado estudio y mirando la transmisión televisiva. Ellos narran lo que están viendo y los aficionados les siguen el juego, ven el partido en la tele pero sin sonido y escuchan la narración de Martinoli y García en el Youtube.
Tan exitosa ha sido esta estrategia que la empresa que sí tiene derechos de trasmisión, Televisa pues, ha acusado el efecto del golpe a su rating que de manera tan sencilla le disputan los autollamados "Farsantes sin gloria".
La raza futbolera, esos que juegan cascaritas en la calle o en equipos amateurs de todos los niveles, categorías y sabores, esos que se mientan la madre porque unos le van al América y los otros no, esa fanaticada que sigue los muchos programas dedicados al análisis de los partidos, todos ellos se han volcado a ver la Copa de Oro con el televisor en silencio y el audio desde el Youtube a todo volumen.
El éxito de Martinoli y García, acompañados por Jorge Campos y Zague, radica sin duda en su desfachatez para decir las cosas como son, sin ocultar las carencias del futbol mexicano, y con un lenguaje irreverente que sus principales competidores, los chicos de Televisa, no pueden articular porque representan la imagen de la marca, si acaso se les permite solo bromitas ligeras entre ellos.
El grueso de la afición mexicana tiene un perfil ad hoc a los irreverentes de TV Azteca, hoy youtuberos, no al de los chicos bien educados de Televisa, y esto ni nos va ni nos viene pero no deja de ser interesante.