El sueño del PLHINO… otra vez
Carlos MONCADA OCHOA
Jueves 11 de Abril de 2024

En estos días, sin comprometerse, el gobernador Durazo y el presidente AMLO han mencionado el viejo proyecto del Plan Hidráulico del Noroeste. Cada vez que se le recuerda coincide con la necesidad de inyectar optimismo a los productores del campo. No digo que las menciones de los citados mandatarios se hayan hecho con ese propósito. Hablo de una coincidencia.

El último que había jugado esta carta fue el senador Alfonso Elías Serrano durante su campaña para gobernador del Estado. Yo escribí un reportaje en tres partes sobre el tema hace muchos años, creo que en 1982, y reproduje la primera parte el 18 de julio de 2007 en la desaparecida “Crítica” con el encabezado “Algunas verdades sobre el mítico PLHINO”. Espero que le interese al lector.

“Es difícil precisar dónde y cuándo nació la idea del PLHINO y quiénes han sido sus impulsores. Las tertulias de café han distorsionado los hechos y cada grupo pretende llevar agua a su molino pues cuando el Plan se realice, si se realiza, quien ostente la aureola de iniciador pasará a la historia.

“Se sabe que los primeros estudios se comenzaron en el sexenio del presidente Gustavo Díaz Ordaz. Los tuvo a su cargo un ingeniero que se había desempeñado con discreción y laboriosidad en la gerencia de Recursos Hidráulicos de Hermosillo, Luis Robles Linares, y que a la sazón ocupaba un puesto de cierta importancia en la Secretaría, de la que era titular el ingeniero José Hernández Terán.

“Hernández Terán no simpatizaba con el PLHINO. Si su actitud se debía a infuencias sinaloenses, donde había vivido muchos años y contaba con relaciones familiares, de amistad y políticas, es cosa que sólo su conciencia puede determinar. El hecho es que ordenó al ingeniero Robles Linares que suspendiera los estudios, pero Robles, jugándose el puesto, los continuó.

“Mientras se realizaba esa labor en la sombra, se desataron los acontecimientos políticos, y con ellos, el destape de Luis Echeverría. Era entonces gobernador de Sonora Faustino Félix Serna, agricultor que conocía mejor que nadie el problemático porvenir del riego en la entidad. Había cultivado una firme relación con Echeverría cuando éste era secretario de Gobernación y ahora que era candidato, al término de una entrevista le solicitó otra con el objeto específico de hablarle del PLHINO; le advirtió que, si no tenía inconveniente, se haría acompañar por Hernández Terán y Robles Linares. Echeverría accedió.

“Para Hernández Terán fue una excelente noticia. A diferencia de otros miembros del gabinete diazordacista, no había sido llamado para nada por el candidato y sentía que se alejaba la posibilidad de continuar en el puesto. En cuanto a Robles Linares, Echeverría no lo conocía; sólo en el curso de la campaña se enteró de la capacidad y conocimientos de quien nombraría, en los inicios de su gobierno, subsecretario de Recursos Hidráulicos. Félix Serna recuerda haber pensado que, toda vez que él abría a los dos ingenieros las puertas del despacho del futuro Presidente, en ellos tendría dos defensores del PLHINO. Pero nunca acaba uno de conocer a los seres humanos.

“El primero en hablar ante el candidato fue Robles Linares, No mencionó el PLHINO. Describió la situación apremiante que vivían los agricultores de Sonora desde el Mayo hasta Caborca, con escasas precipitaciones pluviales, pobres volúmenes en las presas y la intrusión de sal en los pozos próximos a las costas. Su exposición fue clara y precisa y pareció despertar el interés de Echeverría. Luego habló el secretario de Recursos Hidráulicos. (CONCLUIRÉ MAÑANA)

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