Ligereza periodĂ­stica al hablar de la Universidad
Carlos MONCADA OCHOA
Martes 9 de Mayo de 2023

Lo escuché ayer, en Radio Fórmula, en el espacio que le corresponde a Soledad Durazo. Su compañero de programa se soltó difamando a la Universidad no como si estuviera en la cabina de una radiodifusora, quizás escuchado por mucha gente, sino como si le hablara a dos compañeros de barra sin el menor interés por la educación.

Dijo que hay muchas cosas que la gente desconoce, e insinuó malos manejos en el pago de las construcciones que se erigen en mi Alma Mater. ¡Cuando al menos los últimos cuatro rectores han dado lecciones de transparencia, publicando en los medios los movimientos financieros! La última publicación la hizo la rectora Martínez Plancarte hace unos días, este mes.

Luego manifestó que se mantienen callados, sin dar su opinión sobre la huelga, los padres de familia y los estudiantes. ¿Cree que sólo haciendo marchas con el puño en alto ha de expresarse la inconformidad? De periodista a periodista, le sugiero pedir apoyo a la empresa para la que difama y que él mismo haga una encuesta entre las mamás de los estudiantes. Así nos acercaremos a la verdad.

Y dijo también que hay que ver las condiciones en que trabajan los maestros, aunque no se molestó en decirnos lo que sabe, si es que sabe, al respecto. Ahí, frente a él, estaba la periodista Soledad Durazo, que fue, o es todavía, maestra de la Casa de Estudios (y tal vez, miembro del STAUS). Pudo haberle preguntado en qué condiciones ha trabajado.

El comentarista de radio suele calentarse la sesera tratando de hacer crítica de los aspectos negativos de funcionarios e instituciones, y están en libertad de hacerlo. Pero no caería mal que trabajen un poco y busquen y den a conocer las pruebas de lo que difunden.

 

LAS DOS PETICIONES “GRAVES”

De las peticiones del STAUS que a su juicio no se satisficieron suficientemente, el líder del STAUS señaló a la prensa dos como las más importantes: que hay más de 200 plazas de profesor vacantes y que no ven seguridad en la promesa de ayudar a adquirir viviendas para los sindicalizados.

La primera es una queja en nombre de doscientos profesores inexistentes. Faltaría demostrar que hacen falta para cubrir los programas académicos o para aliviar la carga de trabajo para los que se hallan en ejercicio.

En cuanto a la vivienda, incorporar a los sindicalizados a un programa federal no depende directamente de la Universidad por lo cual no tiene por qué pagar los platos rotos. Cierto que tanto la Universidad como el Gobierno del Estado pueden pugnar por abrir el camino a las instancias federales competentes, y a eso se comprometen, a gestionar. Es absurdo exigirles lo que no está en sus manos.

(Quien desee enterarse de lo que ha sido el sindicalismo universitario mal orientado, busque mi “Historia General de la Universidad”, tomos III, IV y V. No les pido que la compren pues sólo se encuentra en la Librería Universitaria y está cerrada. Pero se puede consultar en las bibliotecas de otras instituciones de educación superior)

carlosomoncada@gmail.com

 
 

Copyright © 2006-2024. Todos los Derechos Reservados
InfoCajeme
www.infocajeme.com