Se podrá pedir canciones de Cri Cri en el FAOT
Carlos MONCADA OCHOA
Viernes 07 de Enero de 2022

Quienes vayan al Festival de Álamos la última semana de este mes, y logren asiento en el recital que ofrecerá el tenor Javier Camarena, quien será premiado con la medalla Alfonso Ortiz Tirado, no se alarmen si sale del público el grito:”¡Cántame una de Cri Cri!”.

Me honra que el maestro Jorge Sáenz Félix sea lector de esta columna (y me honra nuestra amistad que va para los sesenta años y el hecho de que somos compadres), y como lector atento a lo que a uno le falta decir, me recordó que el ameritado tenor veracruzano grabó el disco “Javier Camarena canta a Cri Cri”. Ese disco apareció en 2016, cuando ya este artista había triunfado con la interpretación de variadas óperas en escenarios internacionales. Por esos días le preguntaron cuál era su compositor favorito y respondió sin titubeos: Gabilondo Soler, es decir, el Grillito Cantor.

En la entrevista que le hizo Gerardo Kleinburg, a la que me referí en mi columna de ayer, no mencionó éste la grabación citada, pero sí le hizo manifestar su simpatía por Pedro Infante, José José, Aceves Mejía y, de manera especial, por Luis Miguel.

Por cierto que apenas ayer expresé el deseo de que se siga cobrando la entrada a los conciertos de gala para que la gente valore las manifestaciones de arte, y acabo de enterarme de que el criterio oficial es que nadie pague. Me suena a decisión demagógica pero, ni hablar, el que manda, manda.

 

UN RECUERDO DE CRI CRI

Mencionar a Gabilondo Soler me hace recordar que mi desaparecido amigo Carlos Argüelles vio coronado con el éxito el empeño que tuvo en contratarlo para que cantara en la fiesta anual que se hacía a los vendedores de billetes de la Lotería Nacional, de la que Carlos era gerente general.

Poco antes de que llegara el día de la fiesta, a la que siempre acudía el presidente Luis Echeverría, asistió a una comida en la que se hallaban el mandatario y su esposa María Esther. Argüelles decidió compartir con ellos la buena noticia, que les causaría tanto gusto como a él, y estuvo atento al momento en que se pusieran de pie e iniciaran la despedida.

Aunque iba Echeverría hacia la salida rodeado de funcionarios, Carlos consiguió aproximarse y comenzó a decirle: “Le tengo una noticia, señor Presidente, sobre Gabilondo Soler…”, pero doña María Esther lo interrumpió con tono indignado: “¡Ese fascista!”, dijo.

Para suerte de mi amigo, otros distrajeron a Echeverría y él pudo escabullirse sin decir una palabra más. Desde luego, cambió el objetivo de sus afanes porque tuvo que dedicarse a la penosa tarea de cancelar el contrato. Cuando me contó la anécdota me dijo que nunca había comprendido por qué alguien podía considerar fascista al popularmente amado Cri Cri.

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