Ex Libris
Álvaro Cepeda Neri
Sábado 13 de Febrero de 2016

Michael K. Schuessler y sus biografías-crónicas

I.- Esta reseña fue motivada por la lectura de la nota de Alondra Flores: "Escritora borda una novela negra al filo de la historia de Esperanza López Mateos" (La Jornada: 6/IV/15).

La escritora es Adriana González Mateos, quien hurgó en la vida de Esperanza López Mateos, traductora de las novelas de Bruno Traven (1882-1969).

Todavía en el misterio sobre quién fue Otto Feige –quien usó como seudónimos: Traven, Ret Marut o Hal Croves–, su viuda contó que fue un periodista alemán que tuvo que huir de ese país perseguido por su radicalismo e ideas, para refugiarse-esconderse en México y vivir en Chiapas donde escribió sus grandes novelas y cuentos: Macario, La rosa blanca, El tesoro de la sierra madre, La rebelión de los colgados, El barco de la muerte, etcétera. Sobre él, Karl S. Guthke escribió: B. Traven: biografía de un misterio (Conaculta).

Este autor cita los ocho libros más que se ocupan del misterio Traven. También hay dos notas excelentes de Oscar Enrique Ornelas, y de Rossi Blengio en el suplemento de La Jornada (2/VII/02). Y el libro de Michael K. Schuessler, motivo de esta reseña, nos ofrece una foto del perfil de Traven.
II.- Michael K. Schuessler es profesor de la UAM-Cuajimalpa y autor de: Elenísima: ingenio y figura de Elena Poniatowska. Peregrina: mi idilio socialista con Felipe Carrillo Puerto, Tuyo hasta que muera, etc.

Y en el libro: Perdidos en la traducción, nos ofrece la investigación de cómo y por qué los cinco retratados –salvo la Monroe–, vinieron a México y aquí se quedaron hasta su muerte. Son reportajes escritos como “ficción documental” en tono de “relatos biográficos… historias producto de una meticulosa investigación de archivo, que reflejan las impresiones –a veces subjetivas– del autor”.

Retrata la estancia de Norma Jean Baker en la capital del país y en la capital de la eterna primavera, paseando y luciendo a la Marilyn Monroe que llevó como su eterno femenino; y quien sólo dormía con unas gotas de Chanel No. 5. Recuerdo la segunda ocasión que estuvo la Marilyn en la ciudad de México –cinco meses antes de su muerte o suicidio inducido–, y el reportero Antonio Caballero escribe: “cuando cruzó las piernas tomé la foto… comprobé que no era rubia por el vello púbico” (Reforma, sección Gente: 5/II/1997).


III.- Está la historia del multimillonario adicto a la heroína: Howard Hughes, quien “llegó a México a mediados de los años setenta y quien murió en un hotel acapulqueño intestado, con una biografía del clásico don Juan gastando millones de dólares en sus excentricidades, para caer en terrible decadencia física y podrido en una riqueza que se repartió entre sus 25 primos”.

Luego aparece William S. Burroughs quien huye de su país para no ser juzgado por posesión de drogas y aquí vive con su esposa, a la que “mató… al jugar ella poniéndose sobre su cabeza una copa tequilera, para que su esposo Burroughs sacara su pistola y supuestamente apuntó cayendo ella muerta por lo certero del balazo en la frente”.

O la crónica sobre Edward William Frank James, dueño de pozos petroleros y dizque escritor que: “se quedará en México por el resto de su vida” para “cultivar orquídeas”. Perdidos en la traducción, nada nos dice sobre este título extraño que lleva como subtítulo: Cinco viajeros ilustres en el México del siglo XX, para en casi 200 páginas contarnos a qué vinieron y porqué se quedaron a vivir en nuestro país.

Un libro para encontrarnos con las biografías a modo de quienes tuvieron como factor común haber venido a México, y así contar parte de sus vidas. Y su muerte.


Ficha bibliográfica:

Michael K. Schuessler. Perdidos en la traducción. Ed. Planeta. 2014                                                      

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