Una Reforma Electoral no corrupta
Alejandro de la Torre
Lunes 17 de Febrero de 2014

Los Gándaras, Pavlovich, Figueroa, Astiazarán, López Caballero y etcétera, realizan soterradamente campañas electorales y también dan abiertas declaraciones de que quieren ser candidatos a gobernador, tan es así que pagan espacios a diferentes medios impresos y digitales para que les abran cancha rompiendo el equilibrio y el reglamento electoral, faltando al respeto al buen criterio ciudadano que advierte un pobre desempeño previo y sus excesos en sus pretensiones políticas personales.

Esto delata que son tan codiciados el poder público y todos los beneficios que ocasiona a quienes lo ejercen que es el principal instrumento para enriquecer personas y empresas en este país. En vez de existir una economía virtuosa donde el progreso sea mucho mayor afuera del poder público que contrarreste esta avaricia por quedarse con los puestos de gobierno y sus influencias.

El dinero con el que opera el gobierno se produce con la fuerza de trabajo de obreros y empleados que generan la renta y el valor de empresas y mercancías, a los cuales se le imponen tributos para mantener la burocracia y a los gobernantes.

El gobierno vive del trabajo de los demás y no de su propio trabajo. Vivir de una economía prospera debiera ser la aspiración de todas las personas, pero en México esto es al revés. Los únicos sujetos que viven holgadamente son los que se dedican a una de cuatro actividades o a las cuatro simultáneamente: Las actividades ilícitas como el narcotráfico; segundo de la usura y la especulación como las empresas de crédito, prestamistas o empeño; tercero, de la venta de vicios como expendios, cantinas y casinos; y por ultimo quienes viven del gobierno. En cambio los que se dedican a vivir de su trabajo o a actividades productivas no les va bien.

Por ello vivir del gobierno se vuelve un vicio en vez de convertirse en un deber delegado por la gente y una función honoraria desempeñada por quienes les gusta servir y no robar. Los que han gozado de los altos ingresos como diputados o funcionarios y de las ganancias fáciles que obtienen como rebote del ejercicio del poder se envician en querer ascender en la escala política y seguir contando con altos privilegios.

Esta es la plataforma de causas que nos explica por qué son tan disputadas y tan adelantadas las ambiciones de los políticos de querer proyectar a sus personas de forma permanente y de emprender labores que vayan fincando el camino para obtener futuras candidaturas y ganar el mercado político, aún y cuando se esquiven o rompan las reglas electorales, pero más descarado es cuando compran costosos espacios en los medios de comunicación destapando sin el menor recato sus ambiciones políticas.

Para cambiar este sistema son necesarias tres reformas sustanciales que debe parir la conciencia ciudadana y convertir a los futuros procesos electorales en confiables, ya que hasta la fecha estos han entrado en una crisis y un quebranto de credibilidad con un sistema bipartidista corrupto y viciado que genera malos gobernantes.

Las campañas negras, -PRI contra PAN, PAN contra PRI-, provocan un clima de enfado y peste que la mayoría ciudadana detesta pero que tiene que soportar ante la carencia de un nuevo sistema político y la incapacidad por alcanzarlo.

Primera Reforma.- Debe regularse la calidad de la sustancia de ideas y capacidad de las opciones, esto es, las pruebas palpables del desempeño profesional y político precedente. La demostración de la capacidad intelectual y técnica y su debida comparación y el perfil psicológico, moral y formativo. Esta demostración y su comparación debe hacerse ante foros públicos los más amplios posibles que ahorraría costos y reducirían tiempos. (Reforma sustancial al Libro Cuarto “Del Proceso Electoral”, y el Capitulo VII “De la campaña electoral” correspondiente al Título Tercero, del Código Electoral)

Así el más voraz o el más rico de la contienda no se adelantará porque con un solo foro le ganaría el más audaz y el más asertivo, y el tonto rico perdiera así como el voraz inmoral también.

Contemplar en la Ley electoral el fondo sustancial como la prioridad de una campaña inhibiría a los adelantados e incluso los tiempos y costos para realizar actos y propaganda se redujeran para centrar la contienda en la comparación de ideas, capacidades y perfiles de los contendientes y no en comerciales repetitivos hasta el hartazgo, como ese comercial de un hotel con el apellido de dos políticos que además son parientes y de partidos políticos distintos.

Segunda Reforma.- Debe abrirse y ampliarse sustancialmente el registro de candidatos sin partido político, facilitando tajantemente la participación de estos en la contienda, así como el registro de Partidos estatales, regionales o municipales que compitan por los ayuntamientos y las diputaciones locales que le conciernan, esto es que los requisitos para participar a estos partidos debe flexibilizarse y facilitarse y un punto adicional de fondo para la reforma es el equilibrio del financiamiento público de cada partido partiendo de una igualdad de 0 en el gasto electoral de campaña, -No es una competencia de igualdad que un corredor calce spikes Nike y con 10 metros de ventaja contra un corredor descalzo y con obstáculos a su paso, deben empezar en la misma línea y con las mismas condiciones-.

Debe abrirse un mínimo de 10 por ciento de las curules en el poder legislativo y de los espacios en los cabildos de los ayuntamientos a estos candidatos sin partido. Así como existen diputados y regidores “plurinominales” debe haber diputados y regidores ciudadanos. (Reformar el Título Tercero “De la Elección” en sus Capítulo I “De la Elección del Congreso del Estado”, el Capítulo III “De la Elección de los Ayuntamientos” y agregar el Capítulo VI –hoy derogado–  “De las candidaturas independientes” y el Libro Segundo, Titulo Primero “De los Partidos Políticos Estatales”, Capítulo II, artículos 12, 16 y 17 y otros. Todos del Código Electoral para el Estado de Sonora)

Tercera Reforma.- Los organismos electorales deben reformularse. Actualmente todas las funciones y actividades del CEE y del TEE, están enmarcadas en la desconfianza.

En vez de estar basificados en la confianza y en el respeto, operan y toman sus decisiones invadiéndolos y oprimiéndolos la desconfianza en el proceso, en la función, en los competidores, con otros, entre sí mismos y en sí mismos, y así no se puede.

Se desconfía de los dados cargados, en el fraude electoral y el irrespeto al voto, en la desigualdad de la contienda y en la corrupción del poder público y los poderes facticos que intervienen para influir en el resultado. (Reforma al Título Primero. Capítulo II. Artículos 86, 88, 98,99 y otros. Código Electoral).

Debe voltearse la pirámide y los ciudadanos tomar el poder. La base en la toma de decisiones y operaciones deben asumirla los ciudadanos que participan en la labor de promoción cívica y en las casillas electorales y los ciudadanos que ocupan los consejos deben únicamente finalizar la actividad sumando y sintetizando los resultados. Pero actualmente esto es al revés.

Los 5 consejeros electorales estatales asumen una función autoritaria y déspota que les faculta el poder político del gobierno y ganan enormes emolumentos de un millón de pesos anuales cada uno, más estímulos económicos y son los que deciden de principio a fin el rumbo y sentido de la función y operación electoral y he ahí la base de la desconfianza en ellos por que terminan sirviéndole al poder y no a los ciudadanos.

Esto debe cambiar y debe formarse una base de participación que asuman los ciudadanos que hacen la elección, se pongan en la cabeza, y tomen las decisiones. Que los consejeros estatales surjan de estos ciudadanos que generan, promocionan, operan casillas y el voto y que no tienen percepciones ni cobran sueldos por ello.

Reformar el Código Electoral de Sonora adaptando los artículos que lo estipulan bajos estos tres apartados de modificaciones legales será la única salida para encontrar la igualdad de oportunidades para competir en una elección, mejorar la calidad de la contienda y formar buenos gobiernos eficientes y honrados y le sirvan al pueblo y no como hoy ocurre que los procesos electorales siguen sin ser creíbles, están marcados por el fraude, el dinero sucio, la intromisión del gobierno y al final llegan al gobierno ladrones y déspotas. (Alejandro de la Torre).

 
 

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