En redes AMLO sería Presidente. ¿Y la urna?
Jorge Zepeda Patterson
Domingo 22 de Abril de 2012

Prácticamente todos los ejercicios de sondeos que se han hecho en la red sobre intención de voto otorgan el triunfo a López Obrador para la presidencia del país. Algunos por muy amplio margen. Pero las encuestas de calle y en casas siguen marcando a Enrique Peña Nieto como el gran favorito. ¿Cómo explicar esa aparente contradicción? ¿Cuál de las dos lecturas merece mayor crédito?

Los simpatizantes de El Peje han recurrido a estos resultados para asegurar que las encuestas de GEA/ISA, Mitofsky, Parametría, y equivalentes, están distorsionadas por algún tipo de juego perverso. Argumentan que los sondeos en internet no se hacen sobre muestras de mil 500 personas o cifras similares, sino entre decenas de miles de internautas.

La primera reacción frente a esta contradicción en las cifras podría explicarse por el presunto carácter “amateur” de las empresas que hacen sondeos en internet y la naturaleza “profesional” de las que lo hacen directamente con la población. Pero no es el caso. Sondeos realizados por instituciones como Univisión, Milenio TV, el periódico El Imparcial de Sonora, Unonoticias, ITAM, entre otras, otorgan una amplia ventaja al tabasqueño. Algunos de estos sondeos alcanzaron un considerable número de “votantes”: 19, 580 la de Univisión, 9 mil 394 la del ITAM, 161 mil 066 la de El Imparcial.

La segunda reacción tendría que ver con la metodología. Algunas de esas encuestas electrónicas fueron realizadas a mar abierto, lo cual dificultaría algún tipo de control de la participación. Determinados segmentos de la población estarían más representados que otros, no habría filtros en la participación reiterada de algunos internautas, grupos de militantes podrían alterar el resultado al movilizarse para participar en el sondeo, etc. Sin embargo, no todas las encuestas digitales pueden ser tan fácilmente descartables. Algunos poseen filtros para evitar más de un voto por persona (I.P. o domicilio lectrónico). Otras se restringieron exclusivamente a miembros de Facebook para tener identificadores personales (ITAM). Y en otros casos el número de participantes fue tal que se minizó el riesgo de alteración por brigadas de militantes.

A mi juicio los resultados en los sondeos digitales deben ser interpretados con precaución, toda vez que se trata de un universo específico, pero tampoco pueden ser desdeñados. La contradicción entre las encuestas en la WEB y las encuestas domiciliares o en plaza pública tienen que ver con una sola circunstancia: en México la izquierda está mucho mejor posicionada en el ciberespacio que cualquier otra tendencia política.

Esto es así, porque la crítica reiterada de López Obrador a los medios de comunicación tradicionales y el presunto alineamiento en su contra y a favor del status quo, generó la búsqueda de plataformas alternativas hace ya varios años. Hacia finales del sexenio anterior y sobre todo al principio de este, surgieron blogs como “El Sendero de El Peje” y otros que experimentaron un crecimiento viral. El ciberespacio se convirtió en la zona de disidencia y crítica al calderonismo a lo largo de esto años. Hacia finales de 2011, en el arranque de las precandidaturas presidenciales el peso de la izquierda ya era decisivo en la definición del tono y los temas que predominan en la red.

El aparato oficial del PAN reaccionó mal y tarde a este fenómeno. Primero incurrió en el desdén y luego en las reacciones histéricas y azarosas frente al criticismo en tuiters y blogs. Personajes como Javier Lozano, ex secretario del trabajo de Calderón, intentaron subsanar este vacío con una participación intensa, pero terminaron convertidos en verdaderos punchings bags del debate público, definitivamente dominado por sus rivales.

Por su parte, el PRI también se decidió tarde, pero ha entrado de manera mucho más protagónica. Verdaderas brigadas cibernáuticas están tratando de recuperar el tiempo perdido o por lo menos hacer control de daños sobre el castigo que las redes imponen a Peña Nieto.

No es de extrañar, pues, que López Obrador gane en los sondeos digitales. Pero tampoco podemos descartarlos. Hay 40 millones de usuarios de internet en México, aunque la cifra conectada al Canal de las Estrellas es aún mayor. La población total ronda los 112 millones de mexicanos. Con todo, la proporción de internautas crece día con día y se trata de verdaderas redes con capacidad viral para compartir puntos de vista.

Para bien o para mal se trata de un fenómeno nuevo en las elecciones en México. Por lo mismo es una variable de difícil evaluación en las ecuaciones de análisis político. Sabemos que las redes serán un factor, pero en este momento resulta imposible valorar su impacto cabalmente, justo porque se trata de algo inédito en la historia electoral del país. El verdadero significado de este predominio de AMLO en las redes lo sabremos hasta el 1 de julio.

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