La solución a TODOS nuestros problemas
Jorge A. Lizárraga Rocha
Martes 12 de Julio de 2011
15 de julio de 2011
Jorge A. Lizárraga Rocha
En estos días, no sé por qué, pero supongo que por la cercanía de las ya inminentes campañas electorales para el cambio de Presidente de la República (nótese que lo escribo con mayúsculas por respeto a la investidura), he recibido una serie de correos electrónicos en los que se presentan de manera dramática los problemas que como país estamos enfrentando; sin embargo en ninguna de dichas presentaciones se hace mención a posibles soluciones viables aplicables.
El último correo recibido es el llamado “La carta” una carta escrita por Carlos Alazraki (publicista responsable de diversas campañas políticas y comerciales) en la que se dedica a lanzar improperios y señalamientos (muy valientes según él) al magisterio; la respuesta es de Rael Salvador (así viene escrito en el correo) una persona que quién sabe quien es y que se dedica a defender a los maestros, pero que termina con un improperio dirigido a la mamá de Alazraki. Algunos miembros del ínclito Grupo 105 que recibieron el correo de La Mayoría, opinaron al respecto y emitieron diversos y sesudos comentarios al respecto, sin llegar, en mi opinión a presentar alguna solución viable a la problemática de la educación en México y sus implicaciones en la vida cotidiana y política de nuestro querido país.
Al tratar de entrar a la “mesa redonda cibernética” que se formó, me di cuenta de que tampoco podría emitir alguna propuesta de solución, pero ¡He aquí que sí se me ocurrió una! Así que decidí compartirla no solamente con mis excompañeros de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, sino con el mundo por medio de Infocajeme…. Ahí va:
La solución a TODOS nuestro problemas es tan sencilla que por tenerla frente a nuestras narices, mejor dicho de las narices hacia dentro de nuestro cerebro, no la aplicamos: QUE CADA QUIEN NOS HAGAMOS CARGO DEL VERDADERO PAPEL QUE NOS CORRESPONDE EN ESTE BENDITO MUNDO.
Me explicaré:
Para solucionar el problema de la educación, primero debemos educarnos nosotros mismos, sobre todo los que ya estamos grandecitos y ya tenemos bases académicas y morales para hacerlo, evitar hasta donde sea posible tratar de educar a aquellos sobre los cuales no tenemos ninguna forma de influir, o sea a maestros, políticos, empresarios, vagabundos, etc. Eso sí, tratar de educar, o más que educar,  darles las bases para que se eduquen, a aquellos que dependen de nosotros: nuestros hijos, familiares, empleados, amigos, etc. ¿Cómo? Comentando con ellos sobre valores positivos, respeto a los demás, honestidad, etc. pero sobre todo siendo un ejemplo de lo que les prediquemos. Llegará el momento en que tendremos que dejarlos solos para que continúen con su educación.
Si queremos un ambiente limpio, libre de contaminaciones innecesarias y respeto a los recursos naturales, debemos actuar de una manera limpia, libre de contaminaciones innecesarias y respeto a los recursos naturales, y que los demás vean que si así lo deciden, se pueden unir a lo que predicamos.
Si queremos un ambiente político sano, debemos participar de manera sana en política, sin estar criticando o incluso saboteando sistemáticamente lo que hacen los de equipos distintos al nuestro; al contrario, aprendiendo de las cosas buenas que propongan y unirnos para hacerlas realidad en conjunto. Ya ellos decidirán si aceptan las cosas buenas que nosotros propongamos y se nos unan para hacerlas realidad en conjunto; más no podemos hacer.
Confiar en el buen sentido de los demás, su buena fe y voluntad para mejorar la calidad de vida de todos los miembros de la comunidad a la que irremediablemente pertenecemos. Quizás haciendo eso, ellos confiarán en nuestro buen sentido, buena fe y voluntad.
Dimensionar hasta dónde podemos participar, y actuar en esa escala, para solucionar los problemas de la comunidad; un ejemplo, si queremos resolver el problema del agua, problema mundial por donde lo veamos, utilicemos nuestra ración de agua de una manera adecuada, respetando el derecho de los demás a disfrutar de este líquido vital, eso sí, si vemos que están haciendo mal uso de su parte, buscar las instancias para que dejen de hacerlo.
En fin y para no caer en actitudes moralistas, que a muchos les molestan (no sé por qué), la solución a TODOS nuestros problemas es que cada uno de nosotros se encargue de los propios y no quiera que los demás solucionen los suyos con nuestra óptica, dejemos que tengan su propia visión y esperemos que la apliquen en bien de los demás. Respetemos las formas de pensar de los demás, sus creencias y afiliaciones políticas y religiosas sin atacarlas por ser distintas a las nuestras (o por frustraciones personales). 
Puede sonar ingenuo lo escrito, pero ¿Podemos hacer algo más al respecto?
 
 

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