Politizan festejo deportivo
Redacción
Viernes 11 de Febrero de 2011

La celebración del campeonato obtenido por los Yaquis en la Serie del Caribe tuvo más de evento político que de festejo deportivo.

Más de tres horas debieron esperar los aficionados para que los jugadores llegaran al estadio, tiempo que aprovecharon los grupos de amigas y amigos para platicar, tomarse fotos, tomar cerveza, comer frituras y cualquier cosa que hiciera más soportable la espera.

Luego vino la presentación de la Banda Triguera y la música alegró a la concurrencia; el vocalista tuvo todo el tiempo para lucir sus rutinas de animación y las canciones que, dicen, le gustan a la raza.

La espera siguió alargándose, ya habían transcurrido más de dos horas y de los Yaquis ni su sombre; casi a las 10 de la noche ni la música alegraba a la gente y grupos de chamacos empezaron a lanzarse botes de cerveza y pedazos de hielo.

Cuando se anunció que los Yaquis estaban por entrar al estadio, la multitud recuperó su alegría y un improvisado maestro de ceremonias tomó el micrófono, dijo dos o tres frases sobre la inminente llegada del equipo y enseguida se puso una camiseta con la leyenda "No al Novillo".

"No importa que me regañen, pero yo quiero que vean esto y griten conmigo: No al Novillo.... Que se oiga: No al Novillo... Más fuerte: No al Novillo".

Al mismo tiempo la pantalla gigante del estadio presentaba las pancartas y mantas del No al Novillo, mientras arriba el hombre del micrófono arengaba a la multitud.

Finalmente, después de casi tres horas de espera, aparecieron los jugadores sobre el escenario, acompañados por miembros de la directiva del Club Yaquis, y la gente se volcó en vivas y aplausos para sus héroes deportivos.

"¡Chicote... Chicote!... ¡Karim... Karim!... ¡Iker... Iker!..." cada uno de los peloteros recibió el merecido reconocimiento de un público ávido de triunfos y alegrías como los campeonatos de la LMP y del Caribe.

 

 

 
 

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