Una revancha por orgullo
Agencias
Viernes 30 de Julio de 2010

Houston, TX.- El barrio Gulfton es pequeño pero picoso, es bravo, rebelde y humilde. En este pedacito de Houston los puestos de tacos regados por sus esquinas y los paleteros que pasean por sus calles con la ilusión de vender sus helados para sacar una lanita son numerosos, decenas de jornaleros esperan jale en la esquina de Bellaire y Hillcroft y los mecánicos ambulantes trabajan en los estacionamientos de tiendas y apartamentos.

En el 77081 se respira la lucha del inmigrante, se huele el sudor del duro trabajo y se siente el orgullo de la gente latina que con mucha honra pelea por salir adelante a pesar de estar nadando contra la corriente.

Esta escena la mira todos los días el pugilista Juan El Torito Díaz cuando viaja al Savannah Boxing Gym y no deja de apreciarla, admirarla y respetarla porque al fin y al cabo Díaz es un producto de este ambiente.

El Torito es la prueba de carne y hueso que confirma que sí es posible hacerla, que es posible lograr los objetivos siempre y cuando se luche todos los días por el sueño que se quiere cumplir.

El apoderado de Díaz, Willie Savannah, pudo haber puesto su gimnasio en un barrio menos peligroso, pero entonces ¿dónde se iban a pulir diamantes como Díaz y todos esos jóvenes que llegan por las tardes a llenar el gimnasio con sus sueños e ilusiones?

Sí. Savannah pudo haber hecho muchas cosas diferentes, inclusive abandonar por completo el gimnasio. Pero a pesar de que sí lo consideró varias veces no pudo abandonar a todas esas familias que quieren algo más en la vida, que quieren que sus hijos sean personas de bien y que se atreven a soñar en grande.


Como nunca

Luego de una buena cantidad de éxito Díaz ha vuelto a entender que nada viene fácil en esta vida y que si piensa vencer a Juan Manuel Márquez el próximo 31 de julio en Las Vegas tendrá que ir con mucha de esa fibra que mira todos los días en el barrio Gulfton.

"He trabajado como nunca para esta pelea porque es la más importante de mi carrera. Me juego todo en este combate contra Márquez porque aquí o lo gano todo o lo pierdo todo, no hay de otra", dijo Díaz.

Es cierto, Díaz se ha entregado en el gimnasio. Las gotas de sudor que caen en el piso confirman el esfuerzo, son como las del paletero que con la piernas ya cansadas luego de 10 horas de darle la vuelta al barrio le da una hora extra ya sin la luz del sol para conseguir unos cuantos dólares más para la renta.

"Tengo un espíritu renovado que me hace creer que puedo lograr las cosas que me propongo y en este momento lo más importante es ganarle a Márquez para vengar mi derrota y recuperar mis campeonatos", agregó Díaz.

¿Pero será suficiente el deseo, la entrega y el sacrificio de Díaz para ganarle a un Márquez que también sabe lo que es luchar contra la adversidad, que valora su profesión como pocos pugilistas lo hacen, que tiene un hambre insaciable de triunfo, que ha enfrentado a los mejores boxeadores del planeta y que es todo un maestro dentro del boxeo?

La respuesta se conocerá el 31 de julio en el Mandalay Bay Hotel de Las Vegas pero El Dinamita confía que una vez más volverá a salir con la mano en alto ante Díaz.

 
 

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