HERMOSILLO.- Entre las altas rentas, los costosos permisos e inspecciones, los sueldos y las bajas ventas, empresarios y comerciantes han decidido cerrar sus puertas al no poder solventar los costos de operación.
Carlos Roberto Faz Gutiérrez, presidente del Patronato Pro-Obras del Centro Histórico y Comercial, detalló que durante enero y febrero de 2026 recorrieron las calles de la zona y detectaron poco más de 80 locales con puertas y ventanas cerradas. Algunos corresponden a cierres recientes, otros llevan más tiempo sin operar y varios están en renta o venta.
“Hicimos un censo, lo iniciamos en enero y lo terminamos en febrero, y nos dimos cuenta que había cerca de 80 o un poquito más de 80 locales con las cortinas cerradas, que están en venta, que están en renta o simplemente que está nada más la cortina baja.
Nos fuimos a preguntar con varios comerciantes y todos casi al unísono nos comentaban que tenían un problema grande desde la pandemia. Digo, estos cierres no se dieron de un día para otro, se dieron paulatinamente desde la pandemia a la fecha”.
Agregó, “hemos estado viendo como hay emprendimientos nuevos y pues no les no les va como piensan que les se iba a ir y cierran sus puertas. Lo hemos notado mucho aquí en el centro”.
El incendio en Waldo’s, ocurrido en noviembre de 2025, también impactó directamente a varios negocios. Algunos cerraron por no cumplir con los requisitos de Protección Civil, mientras que otros no lograron recuperar sus niveles de venta ante el temor de los hermosillenses de acudir al primer cuadro de la ciudad.
“Batallamos mucho para recuperar un poco de la afluencia aquí en el centro después de lo de Waldo’s, platicamos en conjunto con varios comerciantes y los invitamos a ir cumpliendo las exigencias mínimas de seguridad que hay que tener.
Recordemos que una gran parte de las empresas que hay en el primer cuadro son operadas por familias, tíos, primos, y decían, ‘Oye, es que no les interesa la seguridad’, pero ¿cómo no nos va a interesar la seguridad de nuestras familias?”.
Aseguró, “nos interesa también la seguridad de nuestros visitantes, por eso muchos empezaron propiamente a comprar extintores, compraron detectores de humo y empezaron las instalaciones. Y poco a poco la gente se empezó a dar cuenta que el centro no es un lugar inseguro”.
Rubén López Peralta, presidente de la Unión de Comerciantes del Centro de Hermosillo, coincidió en que son varios los factores que han influido en el cierre de negocios. Entre ellos, señaló, están los costos de permisos e inspecciones por parte de las autoridades.
El economista Luis Núñez Noriega explicó que la pandemia representó un periodo de presión para los negocios, que además enfrentaron cambios en los hábitos de consumo de la población; las compras por internet modificaron la manera en que los clientes adquieren productos y se convirtió en un nuevo reto para los establecimientos.
“Esa situación durante la pandemia generó presiones sobre muchos negocios. Sin embargo, después de la pandemia empiezan a abrir algunos, pero también se generó algo muy interesante: un cambio en el consumo.
Pasamos todos a estar en nuestras casas y empezamos a consumir a través de las plataformas. Se hizo mucho más accesible el comprar a través de Amazon o a través de las plataformas chinas. Por lo tanto, en los últimos años hemos recurrido muchísimo al consumo a través de plataformas”.
Dijo que “para los comercios del centro de Hermosillo se convirtió en una situación que es una competencia muy fuerte, porque comprar en línea es más barato y evitas la molestia de tener que desplazarte a algún lugar”.
El economista señaló que los incrementos al salario mínimo también representan una presión para los comerciantes, particularmente para aquellos que deben cubrir las prestaciones y obligaciones correspondientes a la formalización de sus trabajadores.
Proyecto Puente