Este 17 de agosto se conmemora el Día Mundial de Peatón, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y conmemora a la primera víctima mortal por un atropello de auto en la historia sucedido en Londres Inglaterra en 1897.
En Cajeme, el 42.50 por ciento de las personas caminan de su casa al centro escolar, mientras que el 14.11 por ciento se traslada a pie a sus lugares de trabajo, según el Censo de Población y Vivienda 2020.
El calor, la falta de señalética, la distracción causada por el uso de celulares o audífonos ponen en riesgo la seguridad de los transeúntes, señaló Mirko Marzadro, catedrático de la facultad de Arquitectura de la Universidad La Salle Noroeste.
En lo que va del año, el departamento de Tránsito Municipal de Cajeme lleva registrados 53 accidentes donde se involucraron peatones. Los cruceros más peligrosos para este sector de la población son la No Reelección y Sufragio; Miguel Alemán e Hidalgo; 200 y París, 5 de Febrero y Zaragoza; así como 5 de Febrero y 6 de Abril. El año pasado se registraron 116 personas atropelladas, y 125 en 2024.
“Los focos rojos de atención donde tendrían que realizarse ciertas mejoras están ya identificados; aumentar la iluminación, reducir ligeramente el arrollo vial a través de la ampliación de las banquetas en ciertos puntos; si la calle es muy ancha poner una isla en el centro, entre otras medidas son posibles por el tamaño de nuestras calles” expresó el arquitecto y Doctor en Planificación Territorial y Políticas Públicas.
Una de las ventajas con las que cuenta Ciudad Obregón son sus amplias vialidades, con lo que se podría hacer un mejor diseño urbano.
“Tenemos un entramado vial que tiene potencialmente unas dimensiones muy buenas para poder diseñar calles compartidas, en una misma calle poder tener banquetas, espacio para ciclistas, lugar para estacionar, hasta para que transportes públicos pasen por un carril preferencial, carros y otros medios; sin embargo, el tema peatonal no recibe a nivel de presupuesto público lo suficiente para poder tener calles bien equipadas”, consideró el académico.
Esta mirada sobre la ciudad también debe formar parte de la preparación de quienes serán responsables de diseñar sus espacios en el futuro. Para la Arquitecta Adriana Valenzuela, tutora del programa de Arquitectura de la Universidad La Salle Noroeste, la formación técnica debe partir de una pregunta fundamental: ¿para quién se diseña?
“En Arquitectura no basta con aprender a proyectar una calle, una banqueta o un espacio público desde sus dimensiones y características técnicas. Hay que entender quién lo va a utilizar, cómo se mueve, qué dificultades enfrenta y de qué manera ese espacio puede mejorar su vida. Humanizar la profesión significa poner a las personas en el centro de las decisiones de diseño”, explicó.
Desde esta perspectiva, temas como la movilidad, la accesibilidad y el diseño del espacio público permiten que los futuros arquitectos comprendan que cada decisión sobre la ciudad tiene consecuencias directas en la manera en que las personas la habitan y se relacionan con ella.