Autoridades de todos los niveles de gobierno preparan espacios para que la gente festeje el triunfo de la selección mexicana de futbol sobre la de Inglaterra el próximo domingo. Y miles, tal vez millones, de personas visten desde ahora con las camisetas del equipo tricolor. Hay una sensación de triunfo en el ambiente que debe explotar la tarde del domingo, una vez concluido el partido.
El grito "¿Y si sí?" se ha convertido en el lema nacional estos días. Y si sí ganamos, y si sí llegamos a la final del campeonato... Claro, los grupos políticos de oposición no tardan en apropiarse de este grito popular y lo convierten a su modo: "¿Y si sí sacamos a Morena del poder?", una proclama tan acomplejada, tan saberse inferiores como lo que exhibe la arenga futbolera.
A estas alturas pocos se preguntan qué pasará si no se derrota al equipo inglés, aunque es muy fácil predecir el sentimiento nacional de frustración compartido por todos, desde los más fanáticos y conocedores del futbol hasta los principiantes sumados a la euforia actual. No debería ser así, ya sabemos cuál es la posición de la selección Tricolor en el ranking mundial, de los lugares del 10 al 20 siempre hemos estado.
La historia deportiva del Tri nos advierte evitar emociones desbordadas, pero el sentimiento actual va en sentido contrario gracias al fuerte impulso de los medios de comunicación, en particular el de las televisoras.
¿Qué pasará entonces si no se puede contra Inglaterra? La frustración colectiva hemos dicho, sólo que ésta brotará de manera natural y en pocos días desaparece.
Lo predecible es el oportunismo de quienes intentarán canalizar dicha frustración hacia temas de carácter político coyunturales. Posturas aparentemente opuestas pero que en el fondo son similares al triunfalismo oficial -al buen humor- exhibido desde las Mañaneras y de ahí a los gobiernos locales cada vez que gana el Tri en esta Campeonato Mundial de Infantino y socios comerciales.