La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, informó que el gobierno mexicano decidió rechazar la invitación para asistir a la cumbre global contra el extremismo de izquierda convocada por la administración de Estados Unidos en Washington.
La mandataria federal explicó que la determinación de no acudir obedeció a que el encuentro posee un carácter eminentemente político e ideológico, distanciándose de los asuntos de cooperación internacional enfocados estrictamente en el combate a organizaciones delictivas.
Sheinbaum Pardo precisó que, si bien México suele participar de manera activa en foros internacionales de seguridad o acudir en calidad de observador, en esta ocasión particular el enfoque del evento motivó la inasistencia del Estado mexicano, considerándolo no pertinente para los objetivos de la política exterior del país.
La postura de México se da en el contexto de la conferencia «El Resurgimiento del Terrorismo Político» celebrada en Washington, donde el secretario de Estado de la administración de Donald Trump, Marco Rubio, anunció un giro radical en la doctrina de seguridad internacional de Estados Unidos.
Ante representantes de más de 60 naciones, el funcionario de origen cubano declaró que el foco del antiterrorismo global se trasladará hacia la «extrema izquierda», argumentando que el extremismo islámico ha disminuido y que la violencia de izquierda se ha convertido en el principal «punto ciego» de las potencias occidentales.
Durante su intervención, Rubio convocó a estructurar una alianza global orientada a desarticular el financiamiento de estas células, resguardar infraestructura crítica ante amenazas transnacionales e identificar actividades violentas contra instituciones establecidas.
El secretario de Estado señaló directamente al gobierno de La Habana de coordinar una red ideológica en el hemisferio y describió al comunismo y a la izquierda radical como un resentimiento y una revuelta contra el mérito. Para sustentar el cambio de estrategia frente a las críticas que apuntan a una falta de datos, el gobierno estadounidense citó incrementos en la violencia anarquista y de izquierda de un 40% en Alemania y de más de 80% en Grecia durante las últimas décadas.