Entre los múltiples y dolorosos casos de personas que son privadas de manera ilegal de su libertad, pasando así a engrosar las terribles listas de desaparecidos, hay casos que aparentan ser lo mismo y no lo son, casos que hacen sufrir a familias enteras mientras la presunta víctima vive ajena al drama que provoca.
La circunstancias suelen ser parecidas y tal vez la más común es la del jovencito o la chica que abandonan la casa familiar sin dar aviso ni explicaciones, simplemente un día desaparecen.
En Cajeme ocurrió un caso más en estos días.
Reyna, de 14 años de edad, salió de casa una madrugada por voluntad propia nada más porque la regañó su madre. Durante tres días estuvo ausente sin comunicarse con su familia que la buscaba en forma desesperada y dio aviso a las autoridades.
Este miércoles1 de julio fue localizada en casa de una amiga. Se encontraba sana y salva, sin daños físicos y relató que no fue víctima de delito alguno.
El caso se cerró. No es el primero de este tipo, y es muy probable que pronto ocurra otro similar.
La indiferencia de las y los jóvenes que dan un duro golpe a sus familias al desaparecer sin dejar rastro, muchas veces por motivos triviales, aunque también los hay provocados por situaciones de violencia intrafamiliar, es una problemática que merece más atención social.