El Gobierno de México se encuentra a la espera de recibir las recomendaciones del comité científico encargado de evaluar la viabilidad de la extracción de gas natural no convencional mediante fracturamiento hidráulico (fracking).
El fracturamiento hidráulico consiste en la inyección a alta presión de grandes cantidades de agua, arena y aditivos químicos para fracturar formaciones rocosas subterráneas y liberar hidrocarburos.
Mientras que a nivel internacional países como Estados Unidos, Canadá, China y Argentina (con el yacimiento Vaca Muerta) han elevado su producción energética y reducido importaciones mediante esta técnica, la experiencia global también registra debates por la contaminación de acuíferos, alto consumo de agua y conflictos territoriales.
La apertura a este análisis científico representa un cambio de postura respecto a la política del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien mantuvo un rechazo permanente hacia esta práctica, e incluso frente a las declaraciones de la propia Sheinbaum en diciembre de 2024, cuando afirmó que su administración no recurriría a dicha técnica. La mandataria detalló que el objetivo es que la población conozca los hallazgos antes de tomar cualquier determinación sobre la explotación de recursos energéticos no convencionales y avanzar en materia de seguridad energética.
Ventajas
Acceso a reservas: Permite extraer hidrocarburos que antes eran considerados inaccesibles, impulsando la producción energética global.
Independencia energética: En países como Estados Unidos, representa más del 70% de la producción total de petróleo y gas, reduciendo la dependencia de las importaciones.
Desarrollo económico: Genera empleos y reactivación económica inmediata a corto plazo en las regiones de extracción.
Desventajas e Impacto Ambiental
Consumo masivo de agua: Se requieren decenas de millones de litros de agua por cada pozo, un recurso que queda contaminado después del proceso.
Contaminación de acuíferos: Existe un alto riesgo de filtración de químicos tóxicos hacia los mantos freáticos subterráneos y fuentes de agua superficiales.
Emisiones y sismicidad: Las operaciones liberan gases de efecto invernadero (como el metano) y la inyección a presión de fluidos se ha asociado con un aumento en la actividad sísmica local.