Después de nueve meses de ser anunciada e inaugurada la pavimentación de la calle Obrero Mundial en la colonia Primero de Mayo, por fin quedará concluida esta obra pública realizada por empresa privada que compitió por el contrato, ganó la licitación, inició con el proyecto y después de los primeros meses, cuando empezaron a escasear los pagos convenidos, empezó a trabajar a ritmo lento, muy lento, hasta que de plano detuvo su trabajo.
El caso se convirtió en un tema de plática cotidiana entre los vecinos de la populosa colonia que, como es común, empezaron a criticar a las autoridades por los problemas cotidianos que genera una obra de pavimentación a medias y, ya indignados, convocaron a los medios de comunicación para difundir su airada protesta.
Sólo así se obligó a la empresa (i)responsable continuar con su trabajo pero ésta lo hizo a medias y dejó abandonados los últimos 180 metros que faltaban para concluir de manera total.
Este tramo inconcluso avivó de nuevo el enfado y las críticas por parte de los vecinos. Ante esta justificada reacción, la autoridad municipal dispuso que la obra quedara terminada ya.
Fue así que en dos o tres días regresó el ruido de las máquinas y los afanes de los trabajadores para completar la pavimentación de los 180 metros que separan a la crítica inicial del deber cumplido.