1. Representación proporcional. La Cámara de Diputados mantendrá 500 escaños, de los cuales 300 serán electos por mayoría relativa y 200 por representación proporcional.
En esta última categoría, se cambiarán los criterios: 97 diputados serán seleccionados entre los que no ganaron, pero obtuvieron los mejores resultados, 95 serán electos por voto directo por circunscripción y ocho más representarán a los mexicanos en el extranjero.
En cuanto al Senado, se eliminará la figura de representación proporcional, reduciendo el número de senadores de 128 a 96.
2. Reducción del gasto. Se propone una reducción del 25% en el costo de las elecciones, lo cual implicará un ajuste en los recursos destinados al INE y a los partidos políticos.
3. Mayor fiscalización. Se plantea un reforzamiento a la fiscalización de los recursos, con un mayor acceso del INE a las operaciones financieras de los partidos políticos.
4. Voto en el extranjero. Se facilitará el voto de los mexicanos en el extranjero, permitiéndoles elegir a ocho diputados federales.
5. Tiempos en radio y televisión. Se reducirá el tiempo de los partidos en radio y televisión durante los periodos electorales, pasando de 48 a 35 minutos.
6. Inteligencia artificial. Se propone regular el uso de la inteligencia artificial y prohibir la manipulación a través de bots y otros mecanismos en redes sociales.
7. Cómputos distritales. Los cómputos distritales comenzarán al concluir la jornada electoral, por lo que se plantea eliminar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP). Los cómputos distritales se harán de manera directa, obteniendo resultados preliminares oficiales de inmediato.
8. Democracia participativa. Se ampliará la democracia participativa, al permitir un mayor involucramiento de los ciudadanos en el proceso electoral.
9. Prohibición del nepotismo. Se prohibirán las prácticas de nepotismo en todos los niveles del gobierno.
10. No reelección inmediata. Se prohibirá la reelección inmediata en todos los cargos públicos a partir de 2030.
La electoral parece una reforma imposible para la cuarta transformación y, sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum apostará su capital político para tratar de concretar un anhelo que su partido-movimiento no ha podido alcanzar en más de siete años de gobierno: reducir los costos de las elecciones y del sistema de partidos.
Al presentar su iniciativa de reforma electoral, Sheinbaum enfrentará, además del rechazo de la oposición y la crítica de los expertos, la resistencia de los aliados de Morena (Partido Verde y Partido del Trabajo), que tienen la llave para aprobar cambios constitucionales en el Congreso.
La apuesta es sumarlos a su reforma durante el proceso legislativo, lo que implica un cambio de estrategia, pero también un riesgo: exhibir las fracturas en la coalición oficialista.
No será la primera vez que la cuarta transformación intente una reforma de este tipo, pues el expresidente Andrés Manuel López Obrador presentó tres iniciativas durante su sexenio, que no prosperar.