CDMX. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, se ha enfrentado este fin de semana a la primera gran protesta contra su Gobierno que no tenía ninguna demanda o condena específicas.
La autodenominada marcha de la generación Z era una enmienda a la totalidad que convocó el sábado a unas 17.000 personas en la Ciudad de México, según el Ejecutivo capitalino, y que dejó 120 heridos, 100 de ellos agentes, y 19 detenidos, como resultado de los fuertes altercados con la policía casi al final de la movilización.
La mandataria ha rechazado este lunes la violencia presenciada el sábado y ha reafirmado su rechazo a un movimiento que no considera genuino ni tampoco juvenil, pues la mayoría de los asistentes eran en realidad notablemente mayores.
“Mucho adulto, pocos jóvenes”, ha sintetizado este lunes en su conferencia matutina diaria.
La Fiscalía de la Ciudad de México ha confirmado la apertura de 18 carpetas de investigación por posible uso abusivo de la fuerza por parte de la policía.
Siete de ellas, que incluyen casos de presuntas agresiones a miembros de la prensa, han derivado en la suspensión de los agentes como mínimo hasta que finalicen las indagaciones.
De los 100 funcionarios heridos, 60 fueron atendidos en el lugar y otros 40 fueron trasladados al hospital.
26 de ellos ya fueron dados de alta, según ha confirmado esta mañana el secretario de Seguridad de la capital, Pablo Vázquez. Además, 20 civiles fueron atendidos por lesiones en el mismo Zócalo, donde se produjeron los altercados.