La telaraña de cables eléctricos se extiende en todos los sectores de la ciudad sin que nadie, alguna autoridad, haga algo para frenarla.
Las empresas que tejen la red de cables actúan como si el espacio público fuera de su propiedad, sin ningún miramiento suman sus hilos eléctricos sobre otros que ya tienen tiempo en el mismo lugar. Si acaso pagan el derecho para uso del posterío.
Empresas de telefonía, internet, tv de cable, y desde luego la CFE (duelña de postes) son las responsables del desorden.
Al parecer no hay ningún reglamento que evite estos abusos.
Daños a la calidad de vida
Esto genera un aspecto visual negativo, de desorden que abruma a los ciudadanos acostumbrados ya a ver esas telarañas sin que nadie proteste.
Además de generar problemas estéticos ocasiona riesgos para la seguridad. La sobrecarga o el deterioro de los cables puede generar chispas, cortocircuitos e incluso incendios, poniendo en peligro a las personas.
Daños a la infraestructura: Los cables en mal estado o con exceso de peso pueden dañar postes, fachadas y otros elementos de la infraestructura pública.