Tirada sobre la banqueta, en posición fetal, Claudia Lizette pasa el día y la noche aislada en su mundo interior. No articula palabras, responde sólo a lo elemental si alguien le ofrece una botella de agua, un poco de comida, lo que le ofrezcan personas de buen corazón que se apiadan de ella.
Tiene poco más de 30 años aproximadamente, no habla con nadie, no se queja, sólo está allí, como una planta, como un "animalito herido", dijo una señora.
En estos días se le ha visto en la banqueta de la calle 5 de Febrero, frente al teatro del ITSON y junto a la barda limítrofe de la Secundaria Campoy.
Çlaudia ha sido diagnosticada con esquizofrenia y desde hace varios años aparece así en algún lugar de la ciudad, comenta Alberto Encinas.
Por su condición mental de niña fue agredida sexualmente y hoy no tiene familia que se ocupe de ella, comenta el empleado del DIF Cajeme que atiende a personas en situación de calle.
En el sur de Sonora no hay una institución donde se atienda y se albergue a personas como Claudia. La Cruz del Norte en Hermosillo no tiene capacidad para atender a todas las personas del Estado que necesitan atención siquiátrica y deben ser hospitalizadas, señala Encinas.
Como Claudia, añade, deambulan en nuestras ciudades muchas personas extraviadas mentalmente, condenadas a vivir así el resto de sus días.