Éste pasado primero de Julio -a falta y en ausencia de algo más provechoso, como pudiera ser una o varias propuestas en beneficio de la gente, el líder nacional del PAN, que creo se llama Jorge Romero, tuvo la mala pata de imaginar que el pueblo de México estaba que brincaba de gusto por salir a las calles y a las plazas públicas de todo el país para festejar un hecho que, ciertamente, quedará grabado en el imaginario nacional, sí, pero gracias al infortunio que tal hecho significó para la mayoría de los mexicanos: los 25 años del triunfo de Vicente Fox como primer ciudadano que llegaba a la primera magistratura del país bajo las siglas de Acción Nacional.
Consciente el sucesor de Marko Cortés de que, ciertamente, como solía decir el mequetrefe de Guanajuato, el horno no está para bollos y, por más que se le escarbe y busque, el paso de Fox por los Pinos fue de más oscuros que de claros, y no, por más que se le busque, hasta el momento, no hay, ni por asomo, una sola obra, un sólo hecho y ni una sola acción que identifique y justifique el paso de Fox y su consorte, la "seño Martha" por la Presidencia de la República.
Ahora sí que un accidente histórico que por desgracia vimos repetirse seis años después con la llegada al poder de Felipe Calderón Hinojosa. Y, en efecto, consciente del chasco que nos llevamos la mayoría de los mexicanos, a Jorge Romero, el dirigente sin militancia de un partido que en estos momentos ya da sus últimos coletazos, le bastó hacerle una videollamada al de las botas para recordar la hazaña que según se dijo en esos momentos, había significado el haber sacado al PRI de los Pinos, otrora residencia oficial de los hoy inquilinos de Palacio Nacional. Una videollamada con cebollazos de ida y vuelta por más que a Fox y su ex vocera hubieran imaginado mínimo, un majestuoso mitin en el Zócalo capitalino o ya de perdida en el Ángel de la Independencia, ahí en donde Fox dejó olvidada y a la buena de Dios su promesa de cambio al momento de ejercer como jefe del ejecutivo Federal.
Pero no vaya usted a creer que el "homenaje" que Romero le hizo en nombre de tooooda la militancia panista habría de terminar ahí, qué va.
Una hoja de papel Bond tamaño carta habría de fungir como testigo de honor y en donde el panismo nacional le refrendaria una vez más a Fox su absoluto respaldo. No por nada el ahora inquilino del Rancho Fox en algún tiempo fue el líder y guía moral de los azules por más que apenas en las dos campañas anteriores, las del 2018 y ahora en la del 2024, el también ex gobernador de Guanajuato se decantó a favor de los candidatos del PRI y en más de una ocasión haya renegado del partido que lo llevó al cargo que jamás debió haber llegado.
Y como 25 años no son nada cuando alguien que no obstante que llegó con el auténtico respaldo del pueblo, se dedicó a patear el bote y en los hechos fue más de lo mismo. Conscientes, seguramente de que el sexenio foxiano ha sido uno de los más grises en la historia de México, impensable, desde luego el organizar un evento de acuerdo a la ocasión como por ejemplo convocar al pueblo en torno a la figura del expresidente ahí en el mismo lugar en que éste le prometió a la plebe que lo eligió, en que nunca habría de fallarles, el zócalo de la República, so pena que, al igual que el puesto, habría de quedarle muy grande igualito exactamente que ocurrió con el cargo con el que nunca pudo estar a su altura. ¿Alguna duda?