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Los días de Díaz

Sergio Anaya
Domingo 21 de Abril de 2013
 

En el escenario del teatro del Itson Eddie Díaz se desenvuelve con naturalidad, exhibe recursos de buen orador y le llega al público en un punto sensible:

- Cuando ganamos el primer campeonato, qué felicidad... con el bicampeonato hicimos historia... pero ganar el tercero y luego ir a Hermosillo a inaugurarle el estadio a otro equipo...

Aplausos, risas y gritos del público interrumpen al manager. Los estudiantes del Itson festejan la humillación deportiva sobre los Naranjeros y Eddie Díaz continúa su exposición.

El fin de semana fueron los días de Eddie Díaz en Cd.Obregón, el lugar donde se convirtió en un ídolo llevando a los Yaquis a la conquista del tricampeonato y de dos Series del Caribe; la más reciente en un juego épico que será recordado por mucho tiempo.

Con ese aura de héroe deportivo ha regresado ahora para dar conferencias, compartir sentimientos con los jóvenes del Cobach y del Itson, además de una exposición en la que se recaudaron fondos para un obra altruista.

Son los días de Díaz y todo lo que diga es una verdad puntual, nadie pone en duda las palabras de un triunfador. Así sean sus fórmulas para el éxito, sus verdades fundamentales o los aspectos íntimos del beisbol.


Trayectoria

Una frase de su madre ha guiado la carrera de Eddie Díaz: Dios dilata pero no niega.

Así resume los inicios de su trayectoria, primero como un joven prospecto de Ligas Mayores cuya carrera se ve truncada por una lesión. Luego en la rutina de un vendedor comisionista descubre el valor de la perseverancia para ascender y en poco tiempo pasar de subalterno a jefe.

Entre estas experiencias una confesión íntima que motiva aplausos sentimentales de las jovencitas estudiantes: El amor incondicional de su esposa y "si volviera a nacer, otra vez me casaría con ella".

De la empresa privada el regreso al beisbol profesional tiene un momento decisivo en el 2007 cuando lo invitan a dirigir en México, primero con los Venados de Mazatlán, equipo al que llevó a la final de un campeonato que perdió con los Yaquis.

A fines de la temporada 2008-2009, recuerda, es invitado por René Arturo Rodríguez para hacerse cargo del equipo de Obregón que iba de picada después de hacer sido campeón en la temporada anterior.

Toma el equipo ese año, en la temporada siguiente no alcanza para llegar a la final pero le pide al presidente del club, René Arturo Rodríguez, una nueva oportunidad con la promesa de llevar al equipo al campeonato. Y cumple en el 2010 - 2011 iniciando la trilogía que puso a Eddie Díaz y a todos los Yaquis en los cuernos de la luna.

"Yo no hago al jugador; el jugador me hace a mí", afirma el dominicano y a partir de allí resume su trabajo en el dugout, la relación con los peloteros, 28 personalidades diferentes a las que debe unificar bajo un criterio: Dios dilata, pero no niega... los campeonatos llegan tarde o temprano.

Sin embargo la realidad no siempre se ajusta a los objetivos personales, y así sucedió a mediados del año pasado cuando Díaz firmó para dirigir en República Dominicana, donde la suerte lo abandona y queda fuera del equipo.


El regreso triunfal

El fracaso en su país natal es paralelo a la incertidumbre que viven la directiva, los jugadores y la afición de los Yaquis, que dirigidos primero por Matías Carrillo y después por Juan Gabriel Castro parecen destinados a quedar fuera de los playoffs, limitando la gloria a un bicampeonato.

En diciembre del 2012 la afición yaqui inunda las redes sociales con un sólo deseo que es casi una orden para la directiva: Tráiganse a Díaz.

Y Díaz regresa para construir la historia del tricampeonato. Ahora ante los estudiantes del Itson, el manager comenta detalles de lo ocurrido:

"Al tomar el equipo en Guasave les dije a los jugadores: Somos los bicampeones y nadie nos va a subestimar".

En la semifinal, el presidente de Tomateros, el "Chino" Ley, apostó a que tendrían un triunfo fácil sobre los Yaquis y aseguró que los de Obregón habían sido campeones porque no habían enfrentado a sus Tomateros.

"Disfruté cuando hicimos jugo de tomate", ríe Díaz y los estudiantes lo secundan con una risa más fuerte.

En la final, le dice a René Arturo: "La afición de los Yaquis se encargará de hacer pequeñitos a los de Mexicali".

De la Serie del Caribe, menciona el juego donde debió sacar al pitcher novato David Reyes, quien llevaba una excelente labor en el montículo.

"Todos me lo reprocharon, incluso mi esposa que no sabe mucho de beisbol... lo que no sabían es que el propio Reyes me pidió salir pues ya se sentía cansado".

Y el juego final, el histórico partido de 18 entradas ante sus paisanos de República Dominicana.

"Ellos nos habían hecho sufrir en los dos juegos anteriores de la Serie... pero nosotros podíamos devolverle el castigo en el juego más importante... y lo hicimos".

Agrega: "En el doceavo inning, cuando se embasaron pero no pudieron anotar la carrera del triunfo, les dije a mis jugadores: Miren, ellos no quieren ganar, el juego es nuestro".

Y el triunfo llegó después de jugar casi cinco horas, de la noche de un día a la madrugada del otro, una larga espera para quienes estaban en el estadio y para quienes seguían el juego a través de la televisión.

Una larga espera que inició en el arranque de la temporada, cuando creció la expectativa del tricampoenato, de ganar la Serie del Caribe y de inaugurarle el estadio a los Naranjeros.

La espera terminó con un final feliz... porque Dios dilata pero no niega.

Ahora Eddie Díaz está de regreso y con pláticas para los jóvenes y su participación en un evento recaudatorio para la Casa Hogar María Madre regresa, dice él, un poco de lo mucho que le ha dado esta ciudad.

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