Los equipos de grandes mercados y grandes nóminas han ganado las últimas 10 Series Mundiales. Si a esto le sumamos el dominio de Los Angeles Dodgers y las encuestas de la liga que muestran que los aficionados desean un sistema de tope y salario mínimo como el de la NFL, la NBA y la NHL, la liga se ha envalentonado para impulsar el cambio, incluso si el sindicato considera el tope salarial como una declaración de guerra.
Actualmente, la Major League Baseball no tiene un tope salarial estricto. Funciona con un Impuesto al Equilibrio Competitivo (conocido como Luxury Tax o impuesto de lujo), que multa a los equipos que superan un límite de gasto determinado, en lugar de prohibirles rebasarlo.
Los equipos pueden gastar por encima de la normativa financiera acordada, pero pagan multas económicas progresivas a la liga si cruzan el umbral establecido.
La oficina de la liga propuso instaurar un tope salarial estricto (de $245.3 millones de dólares) y un piso salarial mínimo obligatorio (de $171.2 millones) a partir de 2027.
Por su parte, la Asociación de Jugadores de MLB (MLBPA) rechaza de forma tajante cualquier límite duro a los salarios máximos, considerándolo una restricción a su mercado libre.
Este desacuerdo sobre el control de nóminas representa el conflicto central de cara al vencimiento del convenio colectivo, elevando la tensión para un posible paro o cierre patronal.