La imagen más conmovedora del Mundial de 2026 hasta el momento fue la de los aficionados suecos caminando con sus camisetas amarillas brillantes hacia el partido contra Túnez en Monterrey, pasando junto a la madre de un hijo desaparecido que protestaba. Varios aficionados suecos, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, se detuvieron y la abrazaron.
He entrevistado varios de los madres y padres de los más de 100.000 desaparecidos en México (muchos de ellos secuestrados por sicarios de los cárteles) y se percibe el dolor devastador que sienten. Si bien nada puede reparar el dolor de perder a un hijo, un abrazo al menos demuestra humanidad. Varios comentaristas mexicanos señalaron que se trata de una muestra de compasión que las autoridades mexicanas no han demostrado.
El momento ejemplificó lo que se supone que representa la unidad internacional de la Copa en medio de un torneo que también muestra algunas de las prácticas más despiadadas de avaricia. El organismo rector del fútbol, ??la FIFA (supuestamente una ONG), ha sido objeto de críticas por los precios excesivos de las entradas, con una “fijación dinámica” más los porcentajes de la FIFA en el mercado de reventa, lo que ha provocado que los asientos para la final superen los 30.000 dólares. Este artículo examina si bien la fijación dinámica de precios es buena en algunos casos, es mala cuando existe un monopolio en un evento histórico.
La FIFA también se lleva una parte de los Fan Fests, como el enorme que se celebra en la plaza del Zócalo de la Ciudad de México, donde existe un monopolio en la venta de botanas y bebidas. Y los cambios importantes en el torneo, como su ampliación a 104 partidos en tres países (México, Estados Unidos y Canadá este año) y la celebración de partidos con cuatro cuartos con pausas publicitarias, tienen que ver únicamente con el dinero.
En general, la FIFA está considerando hacer unos descarados 13 mil millones de dólares de los fondos para la Copa mientras son los países anfitriones quienes se hacen cargo de la infraestructura. No es de extrañar que los aficionados abuchearan al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, durante la ceremonia de inauguración en el Estadio Azteca de México (que la FIFA denomina Estadio de la Ciudad de México por motivos de branding).
Aun así, estoy disfrutando del torneo. Aquí en Ciudad de México, la gente enloqueció con la victoria de México en el partido inaugural contra Sudáfrica, y los bares, restaurantes y puestos callejeros están repletos de gente viendo los partidos. Los mexicanos se están esforzando mucho para que todos los visitantes del Mundial se sientan bienvenidos (la gente no para de preguntarme si estoy aquí por el Mundial, y yo digo “pues sí”). Ver a los hinchas de México y Corea del Sur saltando juntos al ritmo de Gangnam Style es imposible no sonreír. Como escribió George Orwell sobre los proles en 1984: «El fútbol, ??la cerveza y, sobre todo, las apuestas llenaban el horizonte de sus mentes. Mantenerlos bajo control no era difícil». Pero, ¡qué más da!, la gente necesita un respiro divertido de toda la locura del mundo en 2026.
Tomado del blog:
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