La selección de Corea del Sur no es un equipo de élite, pero desde la banca y la prensa mexicana se ve como si fuera una potencia a la que resultará difícil, muy difícil vencer.
Después de la mediocre demostración del Tri color en su debut contra Sudáfrica y de la aceptable exhibición de los coreanos ante los checos, el encuentro que tendrán ambas selecciones el próximo jueves se mira desde hoy con mucha cautela, casi casi con miedo.
Con la experiencia y los jugadores que tiene la selección mexicana no debería preocupar tanto como preocupa ese partido. Sí, los coreanos son veloces, juegan bien como equipo, pero su nivel en términos generales está en la media table del futbol mundial, como el Tricolor.
Debe ser un partido parejo, sin embargo México tiene una ventaja, o dos. La localía es importante más no definitiva. La ventaja más importante es la capacidad técnica y experiencia del futbolista mexicano, que sin ser de los mejores del mundo, parece un poco más arriba de la que tienen los coreanos.
No tenemos jugadores de élite mundial. Ni siquiera Raúl Jiménez o Johan Vázquez están en ese rango. Pero los mexicanos son buenos jugadores que pueden aprovechar sus ventajas, ganar a Corea del Sur aunque ya se pronostique un empate.
La selección mexicana debe ganar este jueves para levantar el ánimo de los aficionados y conocedores del futbol, ésos que se emocionan por el juego y no por las baratijas de humor con las que adornan sus espacios las cadenas televisivas que difunden el Mundial.