Ver a Miguel Canto en el ring era asistir a una cátedra de boxeo con la exhibición de una técnica depurada, magistral.
Le llamaban El Maestro, o Pequeño Maestro, apodo que se ganó por su estatura (1.54) y su fina técnica. Uno de los últimos Héroes de la Península, Miguel Canto Solís, perdió la vida esta semana a los 78 años de edad en su domicilio de Mérida, Yucatán. Una enfermedad crónico-degenerativa fue el rival que venció al boxeador
En 1998 ingresó al Salón de la Fama del Boxeo Internacional, en Canastota, Nueva York.
¿Por qué lo llamaban El Maestro?
Las razones principales de su apodo fueron:
Defensa impecable: Su estilo defensivo era tan preciso que lograba esquivar la mayoría de los golpes de sus rivales, terminando muchas peleas casi sin recibir daño.
Contragolpeador experto: Era considerado un maestro del contragolpe, aprovechando los errores de sus oponentes con gran finura.
Arte y técnica: A diferencia de muchos boxeadores, Canto no se basaba en la fuerza bruta, sino en una depurada técnica que hacía que el boxeo pareciera un arte.
Inteligencia en el ring: Tenía un manejo excepcional de las distancias y los encordados, ganándose el reconocimiento como uno de los campeones más finos e inteligentes en la historia de México.