La Copa Mundial de Futbol FIFA 2026 se acerca y en México empieza a moverse el enorme, gigantesco aparato publicitario que genera este evento deportivo cada cuatro años.
La publicidad con jugadores de la selección nacional se reproduce en todas las plataformas mediáticas, desde la tradicional cobertura televisiva hasta las plataformas de internet. Actores, comediantes, influencers y toda clase de celebridades del espectáculo aparecen en los anuncios publicitarios, además las principales cadenas televisivas preparan los shows que alternan con la transmisión de los partidos y los comentarios de especialistas. Televisa y TV Azteca compiten por el rating con todo lo que tienen a su alcance.
El Gran Show está por iniciar. Sin embargo, a diferencia de otros "Mundiales" recientes, no se percibe ahora un entusiasmo desbocado por parte de la afición futbolera mexicana. No se siente esa alegría y curiosidad desbordadas a la que estábamos acostumbrados cada cuatro años.
Ni siquiera por ser uno de los tres países anfitriones hay en el ánimo de los mexicanos una pasión "mundialista" como las más recientes, de Qatar para atrás.
Esto quizá se debe a que la selección mexicana, el lamentable Tricolor o sólo "Tri" para los enterados, ha exhibido un nivel muy bajo durante los años recientes y en especial durante los juegos y torneos en los que ha participado en los meses recientes. No es que en el pasado hayamos tenido una selección altamente competitiva como para pensar si no en ganar el torneo, cuando menos en aspirar a un lugar en semifinales. No hemos pasado del cuarto partido y el quinto parece un sueño inalcanzable. Sin embargo aún los más realistas se emocionaban al ver a la selección en la cancha partiéndose la madre contra otras selecciones y aun la derrota más dolorosa tenía un tinte de heroísmo deportivo.
Pero actualmente ni siquiera se tiene ese sueño guajiro. La afición está de capa caída pues sabe que el equipo tricolor tiene un nivel bajo, muy bajo, que no inspira confianza ni ilusiones exageradas. Vamos a cumplir, es todo.
Así el Gran Show, el espectáculo que llena de dinero a todas las plataformas mediáticas involucradas, no entusiasma tanto como en otras ocasiones. Eso se percibe, se siente entre los aficionados, y no es necesario hacer una encuesta masiva para comprobarlo. O se puede hacer la encuesta y descubrir que sí hay interés, pero sería una encuesta como la que se mandan a hacer los precandidatos de todos los partidos.