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Urge Ley para conservar el patrimonio arquitectónico en Sonora

Alejandro de la Torre Domínguez
Viernes 25 de Enero de 2013

El arquitecto cajemense Francisco Sánchez López experto en el conocimiento de las construcciones históricas y artísticas no descansa. Ha trabajado en el análisis y el diagnóstico de las edificaciones, construcciones, espacios urbanos naturales o fabricados de Sonora y que se han destruido o modificado arbitrariamente desde el siglo 18 a la actualidad.

Conocedor profundo principalmente de la obra novohispana, colonial y moderna, manifiesta abiertamente un exhorto a las autoridades estatales, legislativas y municipales a someter a aprobación una iniciativa de Ley para conservar y proteger miles de edificios, iglesias, casonas, construcciones, monumentos, barrios antiguos, planos urbanos de la época española, pueblos de misiones jesuitas y franciscanas, presidios, reales de minas, puertos, estaciones de ferrocarril, espacios indígenas, centros históricos, arboledas, que desde el punto de vista histórico, artístico, estético, tecnológico o sociocultural, los hacen meritorios a ser legados a las generaciones futuras.

“Más del 70 por ciento de este legado histórico en Sonora, ha sido destruido o transformado según el parecer de cada propietario o de los planes urbanos de cada nuevo gobernante”, y argumenta el especialista Sánchez López: “Esto es un acto de ofensa para la comunidad y hasta un acto de lesa arquitectónica”.

La destrucción y las amenazas que se ciernen sobre muchos edificios antiguos amerita presentar de forma inmediata en el Congreso del Estado, la discusión de una iniciativa de Ley que podría proteger y conservar mas de mil 500 edificios y construcciones históricas civiles y religiosas en Sonora, registradas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), pero existen alrededor de otros 5 mil que no están contemplados en este catálogo y que sufren constantemente amenazas de ser derruidas o modificadas a lo largo y ancho del estado y nadie hace nada, en vez de darles mantenimiento, al contrario encima de muchos de ellos se construyen oxxos, walmarts, estacionamientos…

El 70 por ciento de la arquitectura histórica de Guaymas y Hermosillo está destruída, por ejemplo en la primer ciudad el Banco de Sonora construido en 1930 fue derrumbado y pretenden destruir también el palacio municipal de principios de siglo con la excusa de que se está cayendo parte del techo. En las zonas viejas del puerto hicieron una calle nueva que también destruyó mucha casona de arquitectura colonial y californiana.

En Navojoa las oficinas del General Obregón la rentaron a un oxxo y a su capricho la remodelaron y también pusieron un restaurante.

Recientemente los viejo edificios de los años 20’s “Jabonera La Corona” y el bello y viejo “Molino del 65”, en Ciudad Obregón fueron destruidos para poner un Walmart, o la casa colonial estilo California House de Espiridión Castelo fue derruida para dar paso a la tablaroca y los tabiques de un oxxo.

I.- Empezando por Álamos

En 1785 llegó Juan Ross el primer arquitecto a Sonora, era un arquitecto real tenía licencia de los reyes de España para hacer embellecer los espacios urbanos de las ciudades, plazas, portales en sentido español. La Parroquia de la Inmaculada Concepción en Alamos, fue diseñada por el, pero muere en el proceso de construcción de sus diseños. Esta Catedral diseñada para la Diocesis de Sonora por el primer obispo Antonio de los Reyes fue realizada de 1785 a 1801, y terminada por otro arquitecto en 1824.

También turistas cinegéticos norteamericanos adquirieron propiedades para encontrar tesoros escondidos, enjarrados en las paredes, reconstruyendo casonas en 1950 y para 1960 ya había muchos radicados en Álamos que remodelaron dándole un estilo californiano de Los Ángeles y Hollywood sin respetar la autenticidad de lo que hizo Juan Ross y otros que hicieron casonas, conventos, estilo novohispano metieron en el zaguán un pórtico de cantera y un pórtico de madera labrada y dos puertas y le ponían una manita para tocarla (la hija mayor virgen de la familia le reproducen en bronce la mano para que todos los visitantes la toquen en señal de petición).

El Álamos que hoy gozamos es una combinación del colonial novohispano y californiano en cuestión de imagen urbana y en cuestión de vivienda predomina la casona española que ahí si se conservó. Todas estas casas se han conservado pero remodelado, se hizo para que no se cayeran pero como no había una reglamentación, todos los dueños hicieron lo que quisieron.

El Capitel español (colonial) se transformó en Capitel griego jónico que viene desde el neoclásico (Las columnas de las construcciones tienen una base, un fuste y un Capitel que recibe la contratrave).

En 1972 se decreta a Álamos como zona histórica urbana en donde el INAH registra toda la construcción en un perímetro de 500 metros a la redonda desde el centro, pero dejó en la desprotección el resto de las construcciones también de valor histórico.

Con una Ley de Protección y Conservación del patrimonio arquitectónico, urbanístico y artístico cualquier remodelación arquitectónica deberá contar con una licencia de restauración, erigiéndose una autoridad paraestatal en un Consejo de Conservación y Protección y otro para cada municipio.

Estos consejos son los que harían la declaratoria de lo que se llama el inventario para catalogar toda la obra que existe y de ahí definir que es lo que se va a proteger y conservar una vez definido el catálogo, registrándose el patrimonio arquitectónico en el registro público, donde viene la obra iconográfica y más emblemática de las comunidades y la obra mural, escultural, monumentos, sitios urbanos y naturales.

Un ejemplo de lo que no se debe hacer fue en la misma Parroquia de Álamos en las molduras de las cornisas, el arquitecto restaurador (Carlos Salmón en el año 2010) no conservó la autenticidad de las mismas si  no que cambió el estilo que hoy predomina español, autorizando este cambio por la señora Miriam Bárcenas de Almada, presidente de la Asociación adopta una obra de arte, cuyos miembros son de las familias de la alta burguesía sonorense. Mucha remodelación está bien, pero lo que está en los domos en el enjarre antiguo se estaba filtrando la lluvia, lo que provocó una restauración equivocada.

Igualmente se pretendió enjarrar las cuatro fachadas de la Parroquia con enjarre de mortero de cal, queriendo alterar el estilo -Barroco tardío- de 1785, a un estilo franciscano como el de la misión de San Xavier del Bac de Tucson, con una tendencia a querer tucsoniar en Sonora todo lo que se adora de Arizona; el Arquitecto Francisco Sánchez gracias a su denuncia con uno de sus reportajes en un Diario sonorense detuvo la remodelación señalándolo como “un acto de lesa arquitectónica”, ganándose la enemistad de toda la gente de dicha Asociación.

En Alamos existen 188 edificaciones registradas en 1972 por el INAH quedando centenas más desprotegidas, en el poblado de la Aduana existe un estilo barroco de 1687. También el Templo de Minas Nuevas, la Iglesia de Macoyahui jesuita de las más antiguas  (amenazada con ser inundada por la Presa Los Pilares anunciada a construir por el actual gobierno estatal).

Todo el norte y noreste del estado primero los jesuitas de 1600 a 1767 y con su expulsión por el gobierno mazón de España llegaron los Franciscanos, todo este legado de 88 misiones iglesias, se reconstruyeron 14 misiones franciscanas y reconstruyeron en la pimería alta pero no llegaron a reconstruir en los pueblos yaquis.

El estilo franciscano es de lo más bello que hay por que sustituyó el muro de adobe jesuita por el muro de ladrillo, hizo bóvedas de medio cañón corridas, introdujo las plantas o naves de tipo cruz latina o crucifijo y la dividió en una nave o tres laterales, metió capillas, un altar mayor con retablo de madera estilo churrigueresco o rococó, arcos de medio punto en los pórticos de las naves y arriba en el baptisterio construyó el domo. Introdujeron la decoración con yesería, grecas, figuras, imaginería en sus dibujos para decorar los interiores, templos diferentes a los jesuitas y crearon el concepto de misión como parte de la iglesia, el curato, las más importantes son la región norte de Sonora, Arizona, California y Baja California, mas no así en el sur de Sonora a excepción de la Parroquia de Álamos conocida también como la Catedral.

Los franciscanos crearon su estilo enviados por órdenes reales sustituyendo y secularizando misiones enviándoles a la pimería alta por estar en mejores condiciones por la destrucción de la guerra por que todo estaba incendiado y destruido por los Pimas, Yaquis, Apaches, Mayos, Ópatas, Pápagos.

II.- Tres grandes ofensivas contra las edificaciones históricas de Sonora

En la destrucción del patrimonio histórico pueden considerarse tres grandes etapas de derrumbes, destrucción y afectación, según el análisis documentado del arquitecto Francisco Sánchez López.

Primero la época de la destrucción indígena que incendiaron las misiones jesuitas, segundo la época moderna con la construcción de presas que quedaron bajo el agua pueblos enteros y los planes modernizadores de las ciudades cuyas avenidas pasaron por encima de mucho patrimonio arquitectónico a partir del sexenio de Miguel Alemán y por último la época actual que se han destruido o modificado arbitrariamente las construcciones antiguas por la mercadología y los planes de infraestructura de los últimos gobiernos desde hace 10 años.

A fines del siglo 17 y hasta 1767, los jesuitas fundaron, florecieron entre yaquis, mayos, pimas y pápagos, las misiones sin ser una arquitectura esplendorosa como la de Francisco Eusebio Kino. Todo floreció muy bien hasta que se hizo un levantamiento de armas y fue cuando se destruyeron templos, arte sacro y se asesinan muchos frailes por los indígenas de las 8 tribus sonorenses y apaches fue la primera gran destrucción irreversible e irreparable. Muchas están en ruinas y otras únicamente en planos. Todo este legado histórico de 88 misiones o iglesias fue reconstruido en 14 de ellas por los franciscanos.

Por otra parte, la Arrocera del Yaqui construida en 1920 fue derrumbada, su edificio era muy interesante para su época, 8 metros de alto el edificio en una cuadra, ubicada en la calle Sufragio Efectivo entre No reelección e Hidalgo.

También lo es el Almacén de la Clayton, emblemático de estilo agroindustrial a cuatro aguas, muro de adobe y techo de lámina.

Los murales del tan conocido Héctor Martínez Arteche en los edificios del Instituto Tecnológico de Sonora y los de la biblioteca pública y el palacio municipal, tienen un deterioro en la parte superior y se impermeabilizaron, pero con el paso del tiempo se deterioran, se chorrean y están grises y negros, con hollín, y no deben limpiarse por cualquiera, el maestro en vida habló con los ingenieros como prevenir estos daños y como limpiarlos.

Otro caso es el de la Pérgola de la plaza Álvaro Obregón y la fuente con sus tres pilares y el puentecito, destruidas. En 1955, se construyeron por el ingeniero Rogelio Rebolledo.

Le Ley prevendrá que ningún gobierno, presidente municipal o cabildo puedan remover, cambiar, espacios urbanos por así convenirles en sus planes urbanos, previniendo lo que pasó con esa Pérgola en 2010 con Manuel Barro Borgaro.

La técnica usada para la construcción de este edificio pérgola, se construyó con un sistema de pórticos inventados de concreto armado, de lo mejor y más avanzada. En vez de hacer trabes rectangulares Rebolledo fundió la trabe en la losa de concreto plana, la inclinó y la hizo semicircular, que en su tiempo tuvo alto grado de dificultad y era una obra arquitectónicamente bella, y su problema fue que no le dieron mantenimiento y se sustituyó por una construcción tubular metálica que supuestamente iba a ser el techo de un edificio, ni siquiera pueden entrar las parafernalias de los eventos artísticos ahí, por que el diseñador no calculó las alturas de los equipos.

La Pérgola fue una construcción difícil porque en vez de poner la estructura columna trabe rectangular “aperaltada”, el ingeniero la fundió en la loza, en su época fue muy avanzada construcción, su importancia fue que aparte de la novedad del concreto armado, el ingeniero la inclinó, algo que no se podía hacer, semicirculada y todavía inclinada, y en  su época tuvo mucho ingenio  y grado de dificultad. Esta construcción no estaba destruida, no era una maravilla del mundo pero fue una técnica que muy pocas ciudades tuvieron en México; fue un derrumbe absurdo e innecesario pro que solo necesitaba un remozamiento.

En el gobierno de Venustiano Carranza se estaban haciendo muchas Californias Houses estilo Hollywood y este presidente decretó que todas las construcciones fueran remodeladas al estilo mexicano, ya que venía la moda de Los Ángeles, por ejemplo la Casa de Espiridión Castelo, por la calle Miguel Alemán y Guerrero, destruida para poner un oxxo, o la casa de la avenida Hidalgo y 5 de febrero o la casona remodelada para poner las oficinas de Urbi por la Miguel Alemán, todas en Cd. Obregón. También decretó que todas las plazas fueran remodeladas y se introdujo el Kiosco como los existentes en las plazas centrales de Hermosillo, Guaymas y Álamos.

En 1940, Miguel Alemán emitió un decreto donde se estipuló de las ciudades la modernización y se encauzaron mas a vialidades para los autos, y en Guaymas y Hermosillo se destruyeron muchos edificios en la ampliación de las avenidas, se destruyeron muchas casas coloniales y neoclásicas, se cambiaron muchos monumentos. Igual pasó en Cócorit donde quedó abandonado en 1930, las casas al estilo funcionalista mexicano se les quitó su ornamento, simple minimalismo y  echaron a perder el estilo centro histórico de Ángel Martínez. Por eso Cócorit no cumple con los lineamientos mínimos de ser considerado como “Pueblo Mágico” en el programa de la Secretaría de Turismo.

En Cd. Obregón también se han destruido edificios como la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús que recibió lamentable e irónicamente el estatus de protección 5 años después de su destrucción solo dejando una torre viva.

El mercado municipal antiguo, destruido por Faustino Félix, el edificio Esquer por la Sinaloa, que hoy es estacionamiento, la remodelación incorrecta de la residencia de Pancho Obregón para hacerlo Museo. La Concha Acústica, la Arrocera de 1920, la Jabonera, el Molino del 65, el Cine Cajeme.

En Badoyeca y en Batacosa todo está destruido, queda nada más la estructura vieja y la torre del campanario de la iglesia.

La ramada yaqui de todos los pueblos debe ser un ejemplo a conservar en Sonora por ser un espacio escultórico y urbanístico.

Deben ser conservados por la Ley los sitios naturales como arboles, vegetación endémica, cactáceas, álamos, eucaliptos y ceibas. Así como los espacios diseñados por los militares a partir de 1890, es muy importante conservar la fisonomía del sitio histórico que se identifica con la idiosincrasia y la ecología de la comunidad que lo goza. Los arboles de la Alameda de Cócorit y de la calzada al panteón en Cd. Obregón han sido talados a pesar de contar con menos de la mitad de sus vidas ya que cuentan con 80 años de edad cuando duran hasta 200 años.

Con Benito Juárez el general Ángel Martínez llega a Sonora y en Álamos entra a la parroquia y destruye casi todas las ornamentas, cálices y se las roba para fundirlo y pagar la fabricación de cañones y también Carlos Conant vuelve hacer lo mismo en el porfiriato.

A fines del siglo 18, Cabora, Baroyeca, Batacosa, Quiriego, Rosario Tesopaco, Nuri, Onavas, Suaqui, Cumpas, Tecoripa, San Carlos Bella Vista, son pueblos hundidos por las presas El Oviachic y El Novillo y la más hermosa de San Javier de Batuc, hecha en cantera labrada y solo se rescató la fachada y hoy se conoce como monumento a la Plaza de los Tres Pueblos. Pero no se rescataron la mayoría que es un patrimonio que ya quedó intangible. Solo que fuéramos buzos podríamos verlos al interior del agua.

También se encuentra la del Mocuzari, Misión Conicari y la amenazada Macoyahui por la presa Los Pilares para dejarla bajo el agua.

Quiere decir que el desarrollo del sistema de presas no conservó ni protegió los pueblos antiguos a cambio para beneficiar a la agricultura y la ganadería, daño intangible e irreparable.

Entre Antonio López de Santa Ana y Juárez se mexicanizaron todos los pueblos españoles, reales de minas, presidios, templos, se hicieron mexicanos y en 1833 a partir del estado independiente de Sonora se redujo mucho la construcción de iglesias por el laicismo liberal pero se construyeron los palacios municipales, cárceles, casonas sonorenses.

Nada mas Álamos tiene el concepto de “plaza de armas”, concesión que la daba el Rey español, para fundar una ciudad. Las condiciones eran que debieran habitar 100 españoles el lugar, con  Ayuntamiento, Capitán, y se le entregaba un Estandarte o Pendón real. Cócorit en este caso fue misión de visita, muy pobre, ni a villa llegaba.

El estilo Académico se construyó en ultra barroco, neogótico, neomanerismo, neoclásico y neocolonial.

Bayoreca estaba en decline, Álamos, Ures, Arizpe, Horcasitas, Magdalena y Altar. Así podemos ver la Catedral de Hermosillo, la Parroquia de Guaymas, los templos de San Fernando de Guaymas, San José la Laguna y Sagrado Corazón de Jesús, entre otras muchas; y ya se construyó a principios del siglo XX lo civil, agrícola y comercial en vez del género del culto.

En 1890 llega el General Ángel García Peña constructor, diseñador y fundador de los pueblos indígenas, Comandante de la comisión científica de Sonora compuesta por 100 militares entrenados, educados del Colegio Militar de México.

Su formación era de artillería, caballería, infantería, enfermería y cocina, con 5 mil elementos en realidad, por ello la planificación de los pueblos se debe al ataque y defensa del urbanismo militar.

Se construyeron 60 haciendas en el valle de Empalme, Guaymas. Las trazas urbanas de los pueblos yaquis y mayos por eso se diseñaron bajo el concepto militar, ante un estado de guerra de exterminio, como en Cócorit, Bácum, Tórim, Vícam y Behene, Etchojoa, Huatabampo, Tesia, Camoa, San Ignacio Poirimpo.

Carlos Conant funda la primera edificación Yori. Es la farmacia de la casona de Albino Almada de 1885. Ésta todavía existe en Cd. Obregón la remodeló la Asociación Provay y la echaron a perder, ya que le cambiaron techos, ladrillo o de concreto, perdió la autenticidad cambiando las fachadas con un estilo neo clásico.

Y la primera edificación en Cd. Obregón todavía existe que se conoce como la casita de Servín de la Mora, prefabricada en madera con molinos de 4 aguas que hay que cuidar

 
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